16 dic 2020

Materiales de la clínica



 
LOS TEMAS QUE SE REITERAN
Los testimonios que continúan han sido tomados de los registros de las consultas psicológicas del último año.
Estos testimonios lo son de hombres y mujeres posicionados en los lugares más frecuentes en que la conflictiva amorosa suele colocarnos.
Creo que tienen la virtud de mostrar como en una galería los discursos más frecuentes en relación al tema que estamos abordando.
Y adicionalmente nos permiten ver que varones y mujeres circulan por los vínculos con denuncias, demandas, lamentos, quejas, protestas y reclamos que tienen mucho de reiterativo, en encerronas desde donde parece difícil salir.
Se ha respetado en todos los casos el tono y sobre todo el léxico utilizados.
Los materiales son incluidos con la debida autorización, y las situaciones referidas responden a acontecimientos vividos por quienes los relatan.
También me parece útil alertar que, aunque la mayoría de los testimonios se refieren a relaciones amorosas y eróticas entre personas heterosexuales, se incluyen también otros que se dan en vínculos homosexuales, sin que quepan diferencias significativas.

 

Mujeres:

1- Lucrecia, 35, bioquímica
 
DESCUBRIR LA TRAICION

Porque una casa sin ti
es una emboscada
el pasillo de un tren de madrugada
un laberinto sin luz ni vino tinto
un velo de alquitrán en la mirada...”
Sin embargo / J. Sabina

 
“En la infidelidad lo que mata es el engaño, la traición. El que pudiera mentir mirándome a los ojos. Me fui rompiendo por dentro mientras me enteraba. Le hubiera clavado un tramontina trece veces en el pecho...
Cuando .lo imagino con ella en la cama, para contrarrestar el asco y el odio,  me pongo a pensar en el parto de los chicos. Fue algo que compartimos, y que está ahí para mostrarme que él fue diferente. Acordarme de los partos es como una manera de defenderme de esas imágenes.
En la forma en que me engañó fue un hijo de puta, tanta mentira y tanto uso, fue una basura...y no quiero una relación mediocre, yo no me quiero morir en vida, no me permitiría estar en gris.
Pero mi odio es una fiera dormida, tengo que reprimir las ganas de fajarlos, de hacerle un escándalo a los gritos y que termine todo.
Ahora él dice: te amo. Yo nunca dejé de amarlo. Tuve otro tipo, pero no me sirvió para aliviarme este dolor, no significó nada.
El hizo la mezcla cuando empezó con ella y ahora la tiene que deshacer. El dice: “soy otro, eso ya pasó, no me va a bastar la vida para arrepentirme”.
Pero fue un cínico armando y desarmando historias, me marcó mucho eso, me marcó el cinismo, que arme todo una mentira y siga haciéndome partícipe de sus cosas. Me marcó mucho que fue tan rata en armar las cosas en su provecho...no puedo sobreponerme a tanta mugre. ¿Dónde estamos parados en las relaciones?
Si él supiera que cuando va a dormirse lo mataría...No puedo seguir sintiendo lo que siento siendo que actuó tan mal...me lastimó, me humilló, mi vida gira en torno a esto. Y no quiero seguir armando mi vida alrededor de él, ni dejar mis propios planes...no tengo que dejar mis cosas
Con la mina tengo toda una cuestión, ella tejió su juego, se metió en una situación así, clandestina y sórdida...no sé que le diría él. Pero si me imagino lo que ella esperaba.
A veces pienso que tendría que pedirle que se vaya.¿Hicimos bien en seguir juntos?
Mi vida gira en torno a esto.
Estoy empantanada.
 
 

2- Laura, 28, empleada administrativa
 
 LA VOZ  DE “LA OTRA”

 “...Que se me paren los pulsos si te dejo de querer
que las campanas me doblen si te falto alguna vez.
Eres mi vida y mi muerte, te lo juro compañero
No debía de quererte, no debía de quererte...
Y sin embargo te quiero...”
Cancionero andaluz

 
Estoy lastimada por haber soportado una situación así, no tener una relación verdadera, ser la segunda...Estoy dolida. ¿El dolor puede tapar un sentimiento?
No puedo creer haber aguantado tanto. Tenía la ilusión de tener una familia con él. Deseaba tener un hijo de él...Y cuando ya cansada lo borro de mi vida, él se decide, pero creo que es tarde. Sigue insistiendo en que yo soy la mujer que quiso, la mujer de su vida.
Siempre le dije: Si te quedás conmigo será porque vos elijas quedarte conmigo. Y si no hice explotar las cosas antes, con una llamada hubiera bastado, fue porque no quise. Por eso también le decía: Vos te acostás conmigo pero te vas a dormir con tu mujer y te despertás al lado de ella....
La gota que colmó fue que dejó de buscar casa para él, lo hacía porque le iba a plantear  a su familia que se iba. Y lo vieron un domingo de la mano con su mujer.
Yo estallé en ira. Cuando vino le dije las peores cosas: Sos un reverendo hijo de puta, le dí patadas y puñetes que no se va a olvidar. Dejó que le pegara, yo era incontrolable. Le escupí todo el veneno como una víbora porque me había dejado sola... yo no contaba con él. Le hubiera clavado un cuchillo hasta el fondo, hasta el mango...Entonces rompí.
Ahora él está tratando de recomponer la relación. Ahora que yo me cansé. Y cuando el amor se va, se va... No tengo ganas de cocinarle, no tengo ganas de hacer el amor tampoco, me falta encenderme, y no puedo tener bajo control lo que me pasa por dentro.
¿Por qué me tuve que cansar? ¿Por qué él lo postergó tanto...?
A mí me buscó porque lo de él no funcionaba más ¿y entonces? Yo me preocupaba por él. Quería cuidarlo hasta que fuera viejito. No usurpé, no le quité el amor de él a nadie. No le saque nada...a la mujer yo la eludía, no hubiera podido compartir la mesa con ella, ni en las despedidas de la oficina para fin de año. Hubiera querido encontrarlo en la calle con ella para ver qué hacía.
Yo lo cuidaba, hacía cosas por él, pegarle los botones, lustrarle los zapatos, un beso porque sí...se fue enamorando de esas pequeñas cosas...Pero ya no sé, para mí sigue siendo una tranquilidad no haberlo presionado, no fui una hija de puta. Tuve un aguante de años. Ahora que al fin él se fue de la casa y pidió el divorcio, yo ya no sé... lo peor para los hijos es que su madre haya sido engañada.
Y ahora que yo tengo dudas, él me crucifica como a la mal parida que empezó una relación con un hombre casado, como si fuera la única culpable, como si el desleal no hubiera sido él. Él me está poniendo contra el paredón y no tiene derecho. No podía soportar que yo fuera soltera cuando él era el que no era libre...
 


3- Marta, 38, pediatra
 
ENTRE DOS AMORES

Entre dos amores voy a la deriva
Uno me protege, el otro es mi guía
Uno  me da hogar, el otro vida
Uno es amor, el otro me excita
Tramposa, canción de Ana Belén

 
Cuando trabajé con él, me afectó mucho, lo quise negar, pero se me desestructuró el mundo y fue como una cizaña en mi matrimonio.
¿Se puede amar a dos personas? Si, también se puede amar diferente a dos hijos...
Me siento entre dos amores, y aunque no lo vea, no pasa día sin acordarme de él.
Fue típico: el que te escucha, el que te comprende, el que te da energía...
Y ahora soy una bomba de tiempo, no me juego, no tengo huevos.
Aceptar que él se acerque es jugar con fuego, y no hacerlo es castrarme.
Pero si lo hago puedo perder a mi familia. Además él es pan para hoy...y si lo aceptara estaría más ahogada que feliz, extrañaría el mundo que construí... Y el problema con mi marido es que no disfruto de la vida, le falta la cuota de alegría...Siempre le faltan cinco para el peso, y de mí no se puede quejar, con lencería roja y todos los chiches...
Cuando estoy con el otro, me olvido de todo. ¿Por qué se me cruzó en la vida? Yo controlo los sentimientos, pero cuando aparece tengo miedo.
Me dice que siempre vamos a estar juntos, aunque no sigamos. Me movió una base muy sólida, nadie tuvo el poder de atraerme de esta manera. Pero me autodestruiría
Es una contradicción en mi vida, nadie supondría que tengo esta historia...al fin ¡Qué hipócrita! dirían de mí.
Pero voy a apostar a la familia, a esto que tenemos, cumplimos 15 años de casados
A veces pienso si me voy a arrepentir de las cosas que no hice. Pero le pido a Dios que de esto, ¡basta! Es que tiene una parte mía que a mí me corresponde: el entusiasmo y la fuerza. Cuando salía de la Facultad, rogué que se me cruzara quinientos ángeles para no verlo. Quiero ser fiel a mi marido. Pero apareció en la parada del colectivo como Freddy Krüeger.
Y me dijo que me imaginara a los setenta años en un geriátrico...si tendría importancia habernos permitido vivir esto juntos...Dijo: ¿Alguien te  va a preguntar qué hiciste? También dice que soy la mujer que más amó, la mujer de su vida, pero cambia cuando está cerca N. su mujer. El no tiene que estar, no corresponde, me descalabró, tengo un kilombo
 
 
 
4- Isabel, 36, docente
 
LA ESTRATEGIA DEL SEDUCTOR O “EN PRESENCIA DE DRÁCULA”

Cruel en el cartel,
La propaganda manda, cruel en el cartel
Y en el fetiche de un afiche de papel
Se vende el corazón, se rifa la ilusión.
Y apareces tu
Vendiendo el último jirón de juventud
Cargándome otra vez la cruz
Afiche

 
Después de trabajar años juntos, todo empezó aquella vez que me preguntó ¿me extrañaste?¡Porque yo te extrañé mucho! Y me abrazó como yo necesitaba ser abrazada. Como mi marido nunca lo hace.
Y fue como si se me moviera el mundo, como si yo me estuviese enamorando. Porque está todo mezclado...es reloco, me asusta, cada uno tiene su familia. La familia es cosa sagrada, es cosa distinta dijo él. Que él respeta la familia sobre todo lo demás...
Que no se va a quedar conmigo, no se va a ir de su casa, y no va a destruir a los suyos
¿Es sólo sexo? Dijo que sexo puede tener con cincuenta chinitas y que en cambio yo lo fascinaba. Que no quiere solo sexo, sino algo diferente...el reposo del guerrero, una relación para pasarlo bien.
Cuando  le pregunté ¿y ahora cómo se sigue viviendo? él dijo que no me haga rollos, que él puede dormir tranquilo y seguir con sus cosas.
No quiere sentirse presionado, dijo que había que enfriar esto, pero lo dijo después de estar juntos y me parece que trata de minimizar lo que yo digo de mis sentimientos por él. Dice que soy una enamorada del amor. Y es esquizofrénico ser amantes, no por moral, sino por salud mental.
Dice que soy maravillosa pero creo que tiene miedo que la relación sea una carga, por eso se apura a decirme: no me vengas con reproches, si estás enamorada de mí es tu problema...y sin embargo cuando estamos juntos ... Pero yo no voy a aceptar ser su amante, ni su mina, ni su puta, ni su forro., para que después se vaya mansito con la mujer porque se descargó conmigo. Porque yo no quiero minutos robados...
.¿Es un cobarde o es un tramposo? ¡Es un cagón o un manipulador? Quisiera llegar a saberlo.
Dicen: “la verdad os hará libres”, pero una cosa es llegar a la verdad y otra actuar de acuerdo a la verdad. Y yo acá estoy, me duele mucho vivir esto. Me lamento de no ser más fuerte, pero se que no quiero una vida a medias.
 
 


5- Isabel, 68, ama de casa
 

DE REPROCHES Y  REMORDIMIENTOS

Ojalá pase algo que te borre de pronto
Una luz cegadora, un disparo de nieve
Ojalá por lo menos que me lleve la muerte
Ojalá

                              
Hace cuatro años que murió mi esposo. Hacía más de treinta años que estábamos juntos cuando él cambió de trabajo. Y se enamoró de la secretaria de la empresa. Ella era joven, refinada y después se relacionó con un compañero de su edad, y se puso en pareja con él Y entonces mi marido se enfermó de los nervios por esa chica.
Me dio tanto dolor que me quise vengar.
Cuando eso pasó lo empecé a despreciar, le dije: no me voy de mi casa porque no tengo donde irme. Me quedé pero fueron años de dolor. Ya no me salía cuando él me pedía: Decime que me querés.
No me perdono a mí misma, la culpa me hace pensar, tanto que quiero que me lleve. Voy al cementerio todos los domingos .
No podía creer, cuando esto pasó que él se enfermara por esa. Yo, desde ahí lo ignoraba, él tomaba alcohol y pastillas, vivía dopado.
 No me perdono el resentimiento que me hizo dejarlo solo. No me perdono no haberlo perdonado.
 
 

6- Paula, 58, artesana
 
 
LAS MANOS DE ÉL

Porque amores que matan
Nunca mueren...
Contigo

 
Siempre me acuerdo de las manos de mi esposo. Siempre me acuerdo. Más que de su cara, más que de su cuerpo...
Porque las manos son todo en una persona. En ellas estaba él y las tengo presentes, conmigo.
Me acuerdo de sus manos cortando el pan, pasándome el plato. Me acuerdo de sus manos cuando me la daba para bajar del colectivo. Me acuerdo de sus manos acariciándome. Me las acuerdo cuando hacía gestos para explicarse.
Hasta para engendrar un hijo intervienen las manos, así que si serán importantes
Todos mis recuerdos más bellos están ligados a él, a lo que vivimos juntos. Él me enseñó todo los más importante. Sobre todo me enseñó a comprender.
 

Reflexiones

Parece interesante señalar las coincidencias en los planteos de los casos 1 “Descubrir la traición” y 2 “La voz de la otra”, en la hostilidad que expresan, y las remite a una misma fantasía: el ataque al tercer vértice del triángulo. “Es un hijo de puta”dicen ambas. “Le hubiera clavado un tramontina trece veces en el pecho”, dice una; “Le hubiera  clavado un cuchillo hasta el fondo, hasta el mango”, recuerda la otra, ambas en flagrante especularidad. El hombre es sentido desde ambas posiciones como responsable de la situación padecida. En ambas mujeres la decepción es el sentimiento prevaleciente, y en ninguna se registra una introspección. La que podría llevar a la interrogación respecto de sí misma y de las condiciones que posibilitaron lo vivido como engaño en un caso y como simulación y usufructo de la espera en el otro. En ambas lo que se siente es que podrían decir como la canción:

¡Culpable...sos el único culpable
yo te acuso y te maldigo
te destierro de mi alma
y de mi corazón...!

 
Para seguir con la ironía recurriré a los estereotipos.
Y es que la contraposición entre esposa y amante, ha sido descripta entre nosotras por autoras como Laura Klein y Silvia Bonzini que dicen de la esposa:
“Doméstica gratuita, educada en el oír y en el callar, asentir y obedecer, fuera y lejos del mundo del pensamiento creado, usufructuado y defendido por obligados Adanes, atada por las leyes al poder decisorio del jefe de familia, encadenada por la iglesia al marido, mal paga si trabaja, mal mirada si goza, discriminada si piensa, sospechosa si escribe...”
 
Y encontramos en Cristina Wargon:
“Las insto a reconsiderar la espantosa condición de una esposa legítima: ese par de pantuflas demasiado usadas, esa mamá eterna e zanguangos creciditos, esa mucama sin sueldo, socia sin parte, empleada sin horario, lápida de fantasías eróticas, madre confesora de basura cotidiana, esa esposa, en suma de la que el hombre se consuela solo con ustedes, la amadas, las excitantes, las sempiternas otras.
Si llegais a ser la esposa, sabed desde ya que en la próxima esquina siempre os estará aguardando vuestro espejo: una amada, excitante, sempiterna otra”.
 
La especularidad de los testimonios 1 y 2, encuentra su complemento en este texto de Cristina Wargon,  que ofrece una versión desenfadada de los lugares aludidos.
 
El caso 3 “Entre dos amores” nos sitúa frente a un dilema que suele darse de diferentes modos, no con la misma vacilación. En el modo de plantearlo en el caso descripto  (tal vez por edad, educación e ideología) a pesar de la experiencia de amor extraconyugal se sigue intentando sostener un ideal monogámico con el que dicha experiencia resulta disonante. He escuchado a muchachas más jóvenes, o posicionadas de  otro modo, en que la cuestión se sostiene con menos culpa. Así lo que a los treinta y cinco lleva a la protagonista a cuestionarse a sí misma: “Dirían ¡qué hipócrita de mí!”, a los veintitres se dio en medio de un cuestionamiento que hizo decir a una joven: “¿No se puede tener a los dos...? ¡Qué lástima!”
 
La experiencia que prevalece en el caso 4 “En presencia de Drácula”, es la del sentimiento de fascinación en el que las contradicciones del  discurso seductor pero frustrante, obvias para quien escucha desde una cierta neutralidad, son negadas por quien permanece cautivada y cautiva, desmoronado el juicio crítico que permitiría advertir el desapego y la falta de compromiso del galán. La captura opera con todo su poder para paralizar el intento de comprender lo que sucede.
 
Los posibles balances en la vida amorosa de las  mujeres de los testimonios 5 y 6, “De reproches y remordimientos” y “Las manos de él”, son diferentes y remiten a  historias y experiencias contrapuestas. Ambas han perdido a sus compañeros, pero se trata de duelos diferentes. La primera está capturada en duelo melancólico en el que los remordimientos por el conflicto no saldado la llevan a desear la muerte. En tanto la segunda atesora recuerdos positivos en que predomina la unión y puede rememorar al amado desde el afecto, el reconocimiento y la valoración de lo vivido cuando estaban juntos.
 
Un último punto interesante tiene que ver con el modo en que las protagonistas de estos testimonios se posicionan desde el dolor y la sensación de fractura. Así es como escuchamos: “me fui desmoronando por dentro al enterarme”, “soy una bomba de tiempo”, “estoy empantanada” o “tengo un kilombo”...
También hay otras expresiones: “Yo no quiero una relación mediocre, no me quiero morir en vida, yo no me permitiría estar en gris...”, “me está poniendo contra el paredón y no tiene derecho”, “lamento no ser más fuerte, pero yo no quiero una vida a medias”, palabras estas que aluden a una intención de recomposición del mundo interior, conmovido por el desencuentro. Desencuentro con el otro de la relación y desencuentro consigo mismas y la propia imagen, a restaurar.
 
Con respecto a la historia relatada por Silvina Estrada basada en un caso real, “Esa sutil diferencia”. nos remite al drama de una mujer capturada en la necesidad de preservar una ilusión, que soslaya la confrontación con una verdad que sospecha.
Lo eludido es descubrir que ni el vínculo, ni la persona amada son lo que creyó. Poner en jaque ese sistema de creencias en que se fundó media vida, puede ser sentido como mortal, aunque valga la paradoja, sostenerlo es lo que casi le estuvo costando la vida.


 

Varones:

 
1- Flavio, 45, músico
 
 UN HOMBRE APASIONADO

Amor es el pan de la vida
Amor es la copa divina
Amor es un algo sin nombre
Que obsesiona al hombre por una mujer
Obsesión

 
Yo la miro dormir y me excito. Siento tanto por ella que es de no creer. Nunca pensé que me iba a pasar esto. Y cuando la penetro es como que entrara en un lugar mágico, donde imagino que camino en un bosque, me recuesto a la sombra de un árbol, sobre el musgo.
Y me siento en el paraíso. Me imagino que estoy en un lugar maravilloso, que puedo ir y venir a mi antojo vagabundeando..su cuerpo es mi paraíso. Ese es el cuerpo que yo quiero tener a mi lado en la cama para siempre.
Y es que estoy enamorado, no hay ninguna cosa que se le parezca, para mí, hacer el amor con ella es como drogarme. Es la pasión total. Ella no siente así por mí, lo sintió por el padre de sus hijos que es un turro que la vivió y ...quedó desconfiada. Ella sintió por él eso que yo siento por ella. Tengo que ganármela.
Pero conmigo puede contar porque estoy en todo, la llamo a cada rato, la voy a buscar, dice que es tanto que la ahogo, tengo que controlarme para no cansarla. Y usted no sabe lo que me cuesta.
 
 

2- Pedro, 30, operario
 
VARONES QUE DEPENDEN Y SE LAMENTAN

Se, que lloraré después, que jamás te olvidaré
Se, que cada noche sin tu risa, sin tu voz
¡Cuánto extrañaré tu amor! pero es preferible más perderte
A seguir siendo un fantoche solo por verte
Rebeldía

 
Yo soy un “no se” en la vida de ella. Yo tengo definido que quiero estar con ella, pero no en la forma que estamos, sin su compromiso , no quiero el tiempo que le sobre.
Ojalá pudiera mandarla a la mierda, me resta energías para hacer lo mío al estar pendiente, me perturba. A veces pienso que no voy a poder nunca más tener una relación en mi vida. Porque no se si voy a poder superar esto, es una chica que me movió la estantería, la veo y siento mariposas en el estómago...eso no me pasó con ninguna otra. La veo y se me paraliza el corazón y me transformo en un pelotudo...me corre algo por el cuerpo.
Y es que las relaciones no son descartables, ella es la mujer de mi vida, pero no tengo ganas de que de nuevo me diga que no. Tengo el pensamiento capturado en ese lugar y no me deja, me estoy dañando, tengo que tomar ansiolíticos, siento que me quema la gastritis, las contracturas me matan. No puedo hacer lo que tengo que hacer, yo tengo que zafar de allí
¿Vos qué pretendés con esta actitud? le preguntaría, pero temo perderla del todo.
Es una discapacitada afectiva y tiene una armadura impenetrable, me preocupa, me parece malsano estar pendiente de ella.
En las relaciones cuando ellas son hijas de puta, uno está al pie, y cuando son ellas las que están al pie no se las valora ni interesan tanto...
Esta es la loca de siempre, ejemplo de manipulación femenina, en eso yo soy pichón y ella es peso pesado. Si me retraigo usa las tres herramientas: cae con dar lástima, con inocularme culpa, y valerse de la piel para seducir. Todos mis amigos han tenido una relación con una loca así, complicada, enrevesada, que te cuesta desengancharte.
 
 

3- Juanjo, 35, comerciante

REPROCHES Y QUEJAS MASCULINOS

Que grande ha sido
Nuestro amor,
Y sin embargo ¡ay!
Mirá lo que quedó
Los mareados

 
No está donde tiene que estar, con los chicos que se tienen que arreglar solos. Dice que se quiere separar, que no me perdona y no quiere saber más nada...Me hizo una denuncia la vez que peleamos. Desde que se hizo cargo de ese trabajo que es a la noche no es la misma.. Yo le di piola, la dejé que le diera para adelante porque nos tapaban las deudas y cada día llegaba una intimación, y ahora no se en que está. Vuelve tarde y los chicos quedan desatendidos, lo vi al mayor que se iba a la escuela y ni había comido.
Y yo se que hubo cosas en que estuve mal, en que me bandeé, pero creí que después de las vacaciones íbamos a seguir mejor, porque yo la sigo queriendo, pero no así, que no sé en qué, ni con quién anda. No se está portando como una señora y eso no puede ser porque son los chicos los que pagan el pato. Yo estoy desesperado y ellos descuidados, si no vuelve atrás no sé qué va a pasar.
 
 
4- Walter, 50, periodista
 
LO INAUDITO

Y ahora que estoy frente a ti
Parecemos, ya ves dos extraños
Lección que por fin aprendí
¡cómo cambian las cosas los años!
Como dos extraños

 
Me siento engañado, usado, defraudado por la premeditación con la que actuó.
¿Cómo hago para creerle ahora? Mintió tanto tiempo con descaro. Es como si me hubieran violado.
Ha mentido planificadamente, mentira tras mentira...
Esta mentira, esta patraña es muy dolorosa, me hace sentir estúpido. ¿Cómo voy a creerle si perdió todo el crédito?
No puedo dejar las cosas así, sería una injusticia no hacer nada. Se ha burlado, esto es muy grave... estuvo engañándome por meses, y no se le mueve un músculo cuando miente, tiene una frialdad que no se puede creer...
¿Cómo hago para vivir con una persona así? Quiero tomar represalia por el dolor que me causó, mintió sin ningún escrúpulo, ha vivido traicionándome, espero cualquier cosa mala de ella y sospecho de todo. Ella siguió como siempre pero yo estoy destruido.
 
 

5- Fernando, 18, estudiante
 

VARONES QUE INTERESAN

No sé desde qué puerto
Ni por dónde llegarás, amor
Que mi nostalgia espera
Un día cruzarás por mi camino
Como un anuncio
De la primavera
Si no me engaña el corazón

 
Le pregunté si este muchacho que la acompaña la comprendía. Porque la veía triste.
Lo que yo veo es que hay poco interés en conocer cómo verdaderamente siente la otra persona, sobre todo los más pibes.
Después leí que las mujeres con una identidad más fuerte son más libres, más autónomas. Que se las considera más maduras porque saben lo que quieren y pueden hacer lo necesario para conseguirlo. Yo charlo con ella porque me gusta saber cómo piensa, aprendo cosas y ella se asombra de que la quiera escuchar.
 


6- Daniel, 48, escribano
 
UN NUEVO TIPO DE AMOR (La mujer como medio)

 ...remordimiento de saber
que por mi culpa nunca
vida nunca te veré
En esta tarde gris

                
La asignatura pendiente es la de tener un hijo. Me equivoqué dejando pasar tanto tiempo.
Con Ana., la única mujer que me importó, lo que era juego se convirtió en algo serio. La perdí, cuando fue necesario que me comprometiera, no estuve  la altura de la circunstancias...
Siempre quise ser padre, y ahora ese deseo de ser padre yo, se enlaza con la amenaza a mi propio padre enfermo. Se termina el mundo, un mundo con la muerte del padre. Tomo conciencia de que soy finito, voy a morir. Y en soledad. Tuve miedo a involucrarme, miedo a que me coartara mi libertad... Con ella tendríamos un chico de diez años...Un chico, una chica. Yo la amaba pero no pude. Si hubiera tenido un pequeño apoyo, de un amigo, de cualquiera...no la hubiera dejado ir y hoy tendríamos un hijo.
Si ella me llamara algún día, me volvería a ligar, es la única persona que amé. Pero todo esto que pienso...es inútil como el recuerdo y triste como la muerte.
Siento que he tomado otra postura en mi vida a partir de tomar conciencia de mi finitud.
 

Reflexiones

La problemática formulada en el primero de los testimonios, caso 1, “Un hombre apasionado”. si bien puede ser conocida y frecuente, expresa un nivel de compromiso que sorprende por la franqueza. Se asemeja a un modo más a menudo expresado por mujeres de reconocerse involucrado en la relación amorosa.
Acepta la dificultad de armonizar en el vínculo, pero sigue intentándolo: “No sabe lo que me cuesta...”
 
Mi amiga y colega Dorcas Bressan me hizo notar la resonancia de este testimonio con los versos de esposo a la Sulamita en el Cantar de los Cantares:
 

“Hija de príncipes
Que lindos son tus pies con sus sandalias.
Tu cadera se incurva como collares
hechos por manos de artistas,
Tu ombligo es un cántaro
donde no falta el vino con especias.
Tus dos pechos son como dos crías
Mellizas de gacela.
.........................................
Me dije: subiré a la palmera
A sacar sus frutos,
¡Sean tus pechos como racimos de uvas
y tu aliento como perfume de manzanas!
Tus palabras sean como vino generoso,
que va derecho hacia el amado
fluyendo de tus labios cuando te duermes.”

 
En los casos 2, 3 y 4, “Varones que dependen y se lamentan”, “Reproches y quejas masculinas” y “Lo inaudito”. la ausencia de reciprocidad a su amor, si bien en cada uno en diferente intensidad engarza en una frustración y un reclamo que sumerge a los protagonistas en una situación insatisfactoria que va en un crescendo desde el varón que no consigue la adhesión que quisiera obtener de su amada, el que ya la ha perdido y lo resiente, para culminar en el que se descubre estafado y burlado.
Es posible que estos planteos sean correlativos a un quiebre en el tradicional modo de funcionamiento en los vínculos, y a una autonomía femenina en lo erótico y amoroso que sigue sobresaltando por quebrar con los viejos estilos.
En ellos encontramos aseveraciones como: “No sé si voy a poder superar esto”, “Me parece malsano estar pendiente de ella”, “No sé lo que va a pasar”, “Estoy destruido”, que dan cuenta de la fuerza perturbadora del vínculo amoroso en la vida de todos estos hombres.
 
El discurso del joven que en el testimonio 5 “Varones que interesan”, da cuenta de un genuino interés resulta revelador de una posición respetuosa, más susceptible de ser valorada por la destinataria de sus afectos.
 
El caso 6 “Un nuevo tipo de amor”, remite a una etapa de balance en donde el dolor por lo perdido y la falta de proyectos impregna los planteos. Quien sigue siendo hijo y está por perder a su padre se acongoja. Tardíamente advierte que se privó a sí mismo y perdió la oportunidad de ser padre él mismo. La desolación por lo no vivido pasa una factura difícil de saldar. Este “tomar conciencia de mi finitud”, al no ir acompañado de un proyecto (la vida nueva que no se ha permitido generar), suscita amargura y sensación de amputación de futuro.
 Este anhelo respecto a ser padre viene siendo insistente. En hombres de edad media que han tenido  numerosas relaciones de pareja, pero han eludido la constitución de un vínculo con otros alcances, ha sucedido que algo así como el mentado “reloj biológico”, o el miedo de perder “el último tren”, o en suma, cierto anhelo de continuidad y trascendencia los ha llevado al deseo del hijo, “como sea”. Esto es, no con una mujer jerarquizada y a la que se ama y se privilegia como opción y de la cual un hijo es una consecuencia posible, sino anteponiendo el interés por el hijo y valiéndose de la mujer como medio para lograr la concreción de la paternidad.
Así como aumenta el número de mujeres solas que deciden ser madres, y éste es un hecho frecuente y ya insistentemente señalado, empiezan a aparecer los hombres con el mismo tipo de vacío existencial que exige ser colmado.
 
 En los otros dos casos que puedo mencionar se trata de hombres maduros.
Ambos de alrededor de cincuenta años, uno es exitoso en lo profesional del área de la salud mental, el otro está a cargo de una empresa familiar. Los dos hicieron relaciones transitorias con mujeres más jóvenes. En el primero de los casos hubo una breve convivencia y pronta separación. Pero del niño resultado de la misma, el padre asume responsablemente cuidado y manutención, lo incluye en todos sus planes y parece enormemente satisfecho con su nueva condición de padre solo a cargo de niño pequeño.
En el otro caso no hubo convivencia, ni se sostiene ya la relación que fue casi ocasional, la niñita nacida de ese vínculo llena la vida de su papá con el que prácticamente convive pues es el que tiene el tiempo y el gusto de asumir la crianza, además tiene los medios económicos pues su situación es holgada. La madre debe trabajar horario completo y le delega la mayor parte de los cuidados. Él es el que está al tanto de vacunas y pediatras, de juguetes y guarderías. Este modo en la distribución de responsabilidades en los dos casos puede resultar todavía infrecuente. Señala cambios no solo en la constitución de las familias y en las imágenes parentales, sino también en la constitución de subjetividades distintas, tal vez más flexibles en la adjudicación de lo femenino y masculino, de lo que fuera para las generaciones precedentes.
 

Problemáticas comunes y diversas a ambos: varones y mujeres

El examen de los testimonios precedentes ofrecen el interés de explorar similitudes y divergencias que resultan indicadoras del modo particular en que los temas del amor son vividos por varones y mujeres.
Existen similitudes en el modo en que la deslealtad del objeto de amor es procesada y suscita respuestas en los testimonios 1 de las mujeres (Descubrir la traición) y 4 de los varones(Lo inaudito).
En ambos casos a lo expresado, encuentro que pueden aplicarse los versos de Francisco Froilan Garrido en “Las cuarenta” en los que hace decir de sí mismo. melancólicamente a quien canta:
“Con una llaga en el pecho, con mi sueño hecho pedazos
que se rompió en un abrazo que me diera la verdad”
La referencia a la verdad como destruyendo un sueño, es la metáfora utilizada para referir el tipo de afectos que los protagonistas describen y que marca un cambio irreversible, tanto en la subjetividad de quien recibe “el abrazo de la verdad” como en el vínculo que pasa a ser iluminado desde otra perspectiva, y descubierto en lo que tiene de ficción.
Al “enterarse” ambos, la mujer y el varón citados, de lo que supuestamente ignoraban, completan la información que necesitaban, y se hacen “enteros”.
Incorporando ese fragmento de saber que les faltaba, la verdad que antes era fragmentaria se completa para producir consecuencias.
(He escuchado en otra oportunidad de una joven que lo describió literalmente: “A él se le cayó la careta y a mí la venda de los ojos. Y desde allí nada fue lo mismo.”)
 Pero, volviendo a los casos 1 y 4, en tanto las palabras de ella surgen como catarata de afecto y remiten a la historia en común y a sus confusos sentimientos actuales, las de él tienen un sesgo diferente en su invocación a valores como la justicia y ofrecen un recorte más escueto de los afectos movilizados.
 
No encontré en varones equivalentes al testimonio 2 de las mujeres (La voz de la otra), y parece revelador que un varón no se cuestione, como la protagonista del mismo la secundariedad padecida, cuando es “el otro” en una relación amorosa. Más bien lo que he registrado es la broma: “Qué me importa si es casada...Yo no soy celoso.”
 
También me parece interesante que en ningún caso, de entre los varones encontré conflictos con respecto a llevar paralelamente relaciones amorosas en simultáneo. Lo que ha prevalecido es que para los varones las relaciones amorosas con dos o más mujeres no suscitan el mismo tipo de escrúpulos. (Si los he encontrado en mujeres, como la del testimonio 3 : “Entre dos amores”).
 
La sensación de ser subestimado tiene cierta equivalencia entre los testimonios 4 de las mujeres (En presencia de Drácula) y 2 de los hombres (Varones que dependen y se lamentan)
 
Las vivencias de culpa, que aparecen en el 5 de las mujeres (De reproches y remordimientos) y 6 de los hombres (Un nuevo tipo de amor), toman distinta forma. El primero conjuga resentimiento y culpa, la hostilidad se vuelve sobre sí misma al morir el destinatario. El segundo es un lamento por la posibilidad perdida en un balance de vida que hace advertir los errores previos.
 
 

Nuevas relaciones de pareja

Rupturas matrimoniales que dan lugar a vínculos fraternos.

Dentro del estilo que asumen las nuevas relaciones de pareja viene insistiendo en el relato de quienes consultan por sus historias afectivas, una modalidad en donde el otro del vínculo, que fuera novio, amante o esposo, es sentido como amigo o hermano.
Después de la pasión, después de la separación en algunos casos y superada la hostilidad de la ruptura, se configura otra relación.
 El cónyuge en proceso de separación o el ex- cónyuge es descripto antes que como pareja, como un referente más o menos confiable. Así escucho: "A Miguel, a pesar de las separaciones y reencuentros, lo quiero más que a un marido. Vamos a ser viejitos y vamos a ser novios. Yo se que siempre va a estar conmigo cuando lo necesite, aunque no vivamos juntos."
En otro caso: "Héctor es como otro hijo, en todo caso como un amigo, pero no lo veo como amante. No me significa más que una responsabilidad más como la de los chicos, que tengo que sostener."
Al respecto de éstos vínculos entre ex-esposos Angélica Gorodischer supo decir que pasados muchos años un ex-marido es algo así como un cuñado. La participación de ex- esposos en celebraciones familiares que pueden compartir sin resentimientos marca un cambio de funcionamiento en estos últimos años.
 

Persistencia de relaciones después de la ruptura en el vínculo entre quienes se amaron.

Lorena cuenta: "Aquel hombre fue importante. Con él tuve una relación que aunque se cortó, de algún modo sigue. El está en Estados Unidos pero estamos en contacto, me escribe o me habla, y cuando tenemos un problema. él o yo, sabemos que podemos contar con el otro."
Y Gracia trae: "Dejamos de vernos. Pero se que vamos a seguir sintiendo lo que sentimos más allá de no vernos. Hay un encuentro más allá de las presencias, pero no me quisiera comprometer con él, ni que se separara de su mujer, ni que me propusiera casarnos... "
 

Ex-esposos que reanudan clandestinamente sus amores

Ha sido frecuente que los conflictos amorosos pudieran ser de tan difícil tramitación, que quedaran irresueltos, y muchas parejas permanecieran unidas en apariencia, aunque el vínculo estuviera profundamente fracturado.
Sabemos incluso de matrimonios que permanecieron por años “bajo el mismo techo” sin que mediara entre sus integrantes ninguna asistencia, intercambio ni comunicación.
Esto que implica una manera de funcionar en donde la ficción de pareja es lo que prevalece, se ha dado y se sigue dando entre personas de diversas edades, aunque pareciera menos frecuente entre los jóvenes, más sinceros en el reconocimiento de las dificultades y menos atados a las convenciones. También lo podemos registrar en diferentes niveles socioeconómicos: en parejas de elegantes barrios privados, en la apaleada clase media en donde el argumento que he podido escuchar, para dar cuenta de esta forma de vivir es: “No tenemos la posibilidad de mantener dos casas...”, y también entre quienes instalados en la precariedad sobrellevan una convivencia conflictiva, que encubre una separación sin resolver.
Como este modo de funcionar atraviesa tiempos y espacios reiteradamente casi no sorprende. En cambio, viene sucediendo que lo opuesto a esto se insinue y se despliegue. El acercamiento afectivo de quienes en los hechos se han separado, insiste como modo no convencional, últimamente reiterado en las consultas.
 
Alejandra y Marcela tuvieron, cada una, al tiempo de su divorcio, un  reencuentro con sus ex-maridos. Esto a despecho de las firmes desavenencias que las habían llevado al mismo.
Alejandra se sintió obligada a ocultarlo a sus dos hijos adolescentes y Marcela a sus padres. Suele suceder que los familiares se muestren entusiasmados ante la posibilidad de reconciliación o reticentes a la misma. En ambas situaciones se potencia la sensación de transgresión en los implicados, ya de por sí inseguros y temerosos de lo que pueda aún suceder. Porque a quienes se había criticado y a veces demonizado como causantes de la ruptura no siempre se los ha dejado de amar. De allí que se pueda comprender la cautela y la necesidad de resguardar el nuevo intento. Además suele avergonzar el hecho de retomar la relación con el/la cónyuge a quien públicamente se excluyó de la propia vida, pero que en lo privado de la afectividad y el erotismo sigue siendo importante.
En los casos mencionados, los hijos adolescentes de una y los padres controladores de la otra entraron a funcionar como eventuales sancionadores. Los moteles albergaron así la pasión de ex-esposos devenidos en amantes.
En otros casos de conflicto de pareja, en que se opta por vivir en diferentes casas, una puede convertirse en refugio para los encuentros, en principio clandestinos de quienes supuestamente están separados o separándose.
La censura de los jóvenes hijos suele ser agria en estos casos de avatares emocionales de sus padres, de quienes por su madurez ellos esperan mesura y prudencia.
También hemos registrado las quejas de una jovencita respecto al enamoramiento de la mamá de su novio, desde una actitud crítica (al más puro estilo superyoico), pues “Desde que mi futura suegra está de novia, quiere instalarlo a él y pareciera que nosotros le molestamos.  Parece embobada y como quiere quedarse a solas con él viviendo allí, me botoneó con mi mamá contándole que me había quedado a dormir”.
 

Propuestas bizarras de unión.

Y así como las separaciones y divorcios toman una forma diferente, también las propuestas amorosas tienen otra tonalidad, sobre todo las que surgen después de la convivencia de quienes tal vez ya tienen hijos como resultado de la misma.
Gilda trae en forma casual y como comentario: "Capaz que nos casamos por civil. Y el nene nos lleva los anillos."
Mariela cuenta: "Nos invitaron al Líbano, al casamiento del hermano de Angel Y me dijo: ¿Y si ya que se casa mi hermano, por qué no vamos y nos casamos nosotros también?" (Ya tenían dos hijos)
Esto puede resultar atípico para tías y abuelas que se plantearon decisiones de este tipo con una formalidad y sacralidad que parece eludida hoy, en estos casos.
 
Contrapuesta a ésta, pero también sorprendente, estuvo la historia de la propuesta recibida por una amiga. Ella se sentía profundamente atraída por un hombre. Se trataba de un solitario, y ella también lo era. Habían compartido exposiciones, a las que los dos llevaban sus obras, pero él se había mostrado siempre reticente, distante y elusivo. Ambos eran solteros, tenían cerca de treinta años y el arte como una pasión que los desbordaba a ambos. Cuando él la invitó a tomar un café, modo de acercamiento de la década del sesenta, que todavía tiene vigencia, (en aquel tiempo tal vez significaba más que ahora) ella tuvo que calmar su emoción porque era lo que había estado esperando largamente. Y una vez sentados frente a frente los que él le dijo fue: “- Tengo que hacerle una pregunta intempestiva, usted ¿se casaría conmigo?”
Ella, con un hilo de voz, totalmente trastornada, conmovida y agitada, haciendo un nudo con su terremoto interior contestó simplemente: “- Sí.”
Entonces él sacó un estuche de su bolsillo, lo puso frente a ella. Tenía el anillo más bello que se pudiera imaginar, engarzado con un escarabajo petrificado, negro y brillante como el ónix..  Mientras se lo colocaba le dijo: “- Mañana le presentaré a mis padres y brindaremos juntos.”
Hace más de cuarenta años que comparten vida y éxitos. Dolores y labores. Viajes, incertidumbres y un reconocimiento que trasciende las fronteras. Y desde ese día, el de la pregunta “intempestiva”, no fueron más solitarios.
(Cuando le pedí autorización para incluir este relato, la protagonista me pidió que señalara la formalidad de la propuesta matrimonial y el trato de usted, que signó los primeros tiempos de la relación.
Al fin ¿por qué habría de sorprendernos?, también Sartre trató de usted a Simone de Beauvoir durante toda la vida.)                
 
En el cauce dado a los encuentros, y en esta línea de modalidades atípicas voy a referirme a las historias de dos amigas.
Una de ellas tenía 14 años (como Julieta) cuando acompañada de su mamá fue a colocarse la vacuna antivariólica a lo que era entonces la Asistencia Pública. El practicante a cargo de la tarea, comedido y cortés, le requirió el nombre para completar la ficha. También la dirección. Y por último el teléfono. La madre de mi amiga se extrañó por lo completo del cuestionario, para una cuestión de rutina. Según les explicó él, en esas cosas de la Salud Pública se llevan estadísticas y había que ser muy preciso. Esa precisión también implicó que llamara al día siguiente para saber cómo seguía y si la vacuna había producido algún efecto secundario. Hizo un prolijo seguimiento del caso...tan prolijo y continuado que duró durante años en la asistencia a largo plazo de gripes, apendicitis y al fin, de los embarazos de las hijas que tuvieron.  
 
La otra historia comenzó en la Facultad de Filosofía y Letras , donde mi amiga conoció al que ahora llama “el infame seductor de mi marido”. Pero en aquél tiempo en que el peso de lo religioso se hacía sentir más que ahora, graves obstáculos se habían de interponer al encuentro y a los intentos de la pareja. La familia de ella era de un catolicismo militante y contumaz y la de él de un judaísmo a ultranza. No existía la menor posibilidad de que los padres de ambos conciliaran y dieran su aprobación a los díscolos para seguir la relación. Cada uno era rechazado por la familia del otro. Se trataba de un amor imposible.
¿Qué les quedaba por hacer? ¡Huir juntos!
Lo que implicaba preparar modo y momento.
¿Qué es lo que puede llevar una joven bien educada, crecida en el seno de una familia como Dios manda, en esas circunstancias?
¿Qué es lo que puede resultar imprescindible para una mujer que se va escapando, no sabe adónde, no sabe por cuánto tiempo, no sabe con qué consecuencias?
¿Una muda de ropa interior?
¿El documento de identidad para atravesar la frontera?
¿El cepillo de dientes?
Bueno, lo único que ella llevó fue la lima de las uñas.

 
VARIABLES

El humor

Uno de los reclamos masculinos que vengo oyendo con insistencia es el que se refiere a la benevolencia, o al humor que se espera de las mujeres y que se expresa en su sonrisa o en su risa. Sonrisa y risa convocadas, deseadas, necesitadas.
No he escuchado esto de las mujeres como expectativa respecto de los hombres.  La risa masculina no significa para las mujeres lo mismo.
Reflexionando sobre el tema y esa necesidad masculina al respecto recordé el aporte de Juan Carlos Volnovich al referir que uno de los temores profundos de los hombres es el temor a la ira femenina. ¿Qué más oportuno que el gesto que por el contrario confirma  una disposición afable?
Este reclamo parece ocupar un lugar significativo como si a través de la sonrisa se sintieran resguardados. Un joven me contaba que lo intimidaban las chicas "muy lindas, o muy inteligentes, o mayores que él", y que cuando se veía en esa circunstancia  lo que trataba era de divertirlas con alguna ocurrencia, y que si lograba hacerlas reír, se quedaba tranquilo, como habiendo aventado quién sabe qué peligro.
Otro refería que la risa de su novia lo predisponía al amor, hacía que le dieran ganas de estar con ella.
El escritor Roberto Bolaños se refiere también al poder seductor y a lo inolvidable de la risa de una amiga. En lo cotidiano también he escuchado esa disposición a la risa fácil un factor de enamoramiento en colegas que por otro lado no parecían interrogarse al respecto.
Y es que creo que se juegan aquí cuestiones que hacen al subterráneo desequilibrio de poder entre los géneros, que llevan a los varones a demandar esa sonrisa como aceptación de un estado de cosas y certidumbre de que no hay hostilidad (la ira femenina tan temible).
Marta Mercader se refiere al tema en "Para ser una mujer".En esa época ella estaba exilada en Francia, con su marido y sus dos niños pequeñitos. Tenían dificultades para insertarse en la vida académica para la cual los dos estaban debidamente acreditados y además serios conflictos matrimoniales, por desacuerdos en la distribución de responsabilidades domésticas y extradomésticas. Eso hacía a asperezas en la relación. Por ello deciden buscar ayuda. Ella  recuerda esa etapa agotadora como la de "limpiar culitos". El inicia su análisis con Monsieur Lagache que a su vez la deriva a ella para trabajar con Madame Lagache.: "Yo consulté entonces a Madame Lagache. Ella me decía: -Usted hace un gran esfuerzo, es muy meritoria, pero su marido quiere que  haga todo eso (atender a los niños) con una sonrisa.- Todo  (el desmoronamiento de la pareja) fue por culpa de la sonrisa. De la sonrisa que no salía de mi boca..."
 

Y Eva Giberti también expresa su posición al respecto.

"El aprendizaje social de complacer se inspira en la creencia de que las mujeres tienen la obligación de producir placer para el género masculino, modelo que tiende a cronificar las distintas formas de sometimiento que aún persisten en algunas congéneres. Históricamente se les enseñó a las mujeres que deben gustar, es decir, que deben ser simpáticas y gentiles, lo que significaría no discutir en situaciones socialmente agradables, sobremesas y fiestas, por ejemplo. En particular aceptar los comentarios de quienes disponen el poder. (Así) algunas mujeres aceptan de manera risueña el agravio o la burla. El diagnóstico indica que esa respuesta forma parte del dispositivo de la complacencia. La complacencia, analizada en este marco, privilegia una actitud cercana a la tontería y el sometimiento, regulados por la presencia enmascarada del placer, porque la palabra complacencia encierra el vocablo placer (com-placer) que, en este ejemplo compromete a los protagonistas de una conversación."
Así considerado, el hecho de que a los varones los enamora una sonrisa pierde ingenuidad y puede ser leído en función de una mayor complejidad en las relaciones inter-género.
¿Tendrá que ver con la desconfianza masculina a un encuentro con la mujer que no venga acolchonada de gentileza según lo prescripto?
También puede suceder que la risa se asocie a permisividad y licencia, y que para las normativas tradicionales, en que “la decencia” era la virtud enaltecida en las mujeres, la risa fuera censurada. Así, el reír se asociaba, en la evaluación que pude escuchar de una madre reprimida y represora a “cosa de putas”.
 

Lo cotidiano 1. Acerca de hogares, refugios, nidos y moteles.

El ámbito necesitado por el encuentro íntimo choca muchas veces con la inadecuación del espacio doméstico. Si la pareja desea romanticismo y privacidad, en el lugar que comparte con el resto de la familia, esta necesidad suele frustrarse. Las interrupciones por los motivos más bizarros acechan a los amantes para devastar lo que pudo ser pura pasión. Si hiciera la lista de las mismas resultaría increíble. Desde venir a devolver un taladro a pedir ayuda para mirar los resultados de una radiografía. De buscar cambio para el cole a avisar que en Discóvery están dando un corto sobre los pingüinos “superinteresante”...y así siguiendo, los “interrumpidores” pueden hacer un infierno del intento romántico, del que los protagonistas saldrán tensos y frustrados.
De allí que para muchos, la gestión de un refugio o el encuentro en un motel den la posibilidad que la casa común niega.  Muchas parejas de adultos casados se dan así una oportunidad y la que más me sorprendió fue la excusa usada ante los hijos por un matrimonio para su salida erótica: "Para poder salir dijimos a los chicos que íbamos al Supermercado. Porque la que usábamos antes, en que le decíamos que íbamos a reuniones de catequésis ya se nos gastó. Con el crecimiento de ellos, más que síndrome del nido vacío, tenemos el síndrome del nido superpoblado. Con todos los amigos que traen en el fin de semana estamos invadidos, así que el argumento de ir a hacer las compras nos vino bien."
 

Lo cotidiano 2. El mate, el Supermercado e Internet en los vínculos amorosos.

Parece extraño ver juntos en un mismo parágrafo temas tan diversos. Pero en los hechos funcionan como diferentes modos de expresarse la vinculación entre miembros de una pareja.
Compartir el mate (entre quienes lo toman habitualmente) implica una suerte de intimidad que vehiculiza y expresa reconciliaciones. Negarse a ello es el indicador de un disgusto y una distancia difícilmente franqueable.
La visita al Supermercado, especialmente los domingos, marca también una profundidad en el compromiso a que solo acceden quienes ya están dispuestos de algún modo a compartir mucho más que el llevar las bolsas de provisiones Es aceptar una cotidianidad que tiene que ver con la convivencia, y una convivencia mostrada públicamente.
En cuanto a la cercanía establecida vía Internet es fuente de continuo asombro y sus consecuencias vienen sorprendiéndonos a diario.
 

El otro/a en el amor

¿Quién está a salvo de confundir a su hermano con un rival y a la mujer que ama con su propia sombra? Eduardo Galeano
 
El/la amado/a me ha sido descriptos/as de todas las maneras imaginables en función del lugar que ocupan en la vida, expectativas y proyectos de quienes los nombran.
Valgan ejemplos: "Es el premio para mí, que al fin llegó, y yo soy el premio para él"
"Es mi té de tilo que me alivia el stress"
"Es un tumor maligno que tengo que extirpar si quiero salvarme"
"El es un freezer y yo una sanguijuela, así que te imaginarás..."
“¿Cómo hago para quererme a mí misma y a él, si él me desdibuja cuando está?”
“Es mi pastillita de Rivotril, cuando llega se me calman los nervios”
“¿Es mi tutor y sin él me caigo”
“Sin ella soy como un avión sin motor”
 
Al fin convengamos que ese otro/a es un profundo misterio, un enigma que rodeamos más o adornamos menos con nuestras floridas fantasías. Lo que nos lleva a confrontaciones cuando la realidad de ese otro/a se sale del casillero previsto para gritarnos en la cara algo de sí mismo que no encuadra en lo que creíamos o queríamos creer.

Las palabras desilusión y desencanto dan cuenta de ese sentimiento, que según Daniel Ferioli puede ser celebrado tal como se celebra la corrección de un equívoco. Corrección que permitirá una mejor adecuación de nuestras expectativas a la realidad. Pero aunque para quien se “ilusionó” o se “encantó” puede ser  conveniente salir del error, nadie duda que es penoso.

Tal vez uno de los sentimientos más dolorosos con los que lidiar en la empresa de crecer.
      

Historias de amor

Historias viejas

Las historias de amor forman parte del devenir humano como área privilegiada en donde nos hacemos y nos deshacemos como hombres y mujeres en busca del paraíso, siempre ajeno, siempre lejano, siempre provisional.
Y pueden ser historias trágicas, románticas, graciosas o sorprendentes, no importa: todas ellas nos convocan a la reflexión con igual fuerza.
Las historias trágicas forman parte de la tradición amorosa.
 Juana la loca es recordada por haber conservado embalsamado el cadáver de Felipe y llevarlo consigo dónde viajara como prueba contundente de la locura en que desembocara su amor.
Pedro el cruel de Portugal, también cayó en la necrofilia. Llegó a obligar a sus súbditos, los nobles de la corte, a rendir homenaje a su amante asesinada en vísperas de la boda. Para ello dispuso sus restos en el trono con traje de novia real, tal como si estuviera viva. Los nobles que habían evitado con el asesinato que la desposara, antes de ser castigados con la muerte, debieron desfilar saludando a su reina.
 Y hubo una reina en Escocia que en el duelo de su esposo, al que había llegado a amar profundamente, hizo pintar íntegramente el palacio de negro, colocó cortinados negros, y se propuso nunca más salir de allí mientras permaneciera con vida
 

La historia romántica de Carl Linneo (1707/1778) cuenta que, enamorado de Sara Lisa, la hija de un rico médico, éste le impuso condiciones que él no vaciló en aceptar. Las crónicas lo describen en su apasionado propósito, como los cuentos de hadas describen al príncipe que debe atravesar bosques y derrotar dragones para alcanzar su meta. Así impulsado a buscar fama y fortuna en Alemania y Holanda, se alejó con ese propósito, pero ante la noticia de que su ambicioso suegro estaba considerando la propuesta de otro pretendiente y ante el riesgo de que su amada fuera casada con éste, volvió a tiempo de ratificar su amor. Después de  llegar a ser médico de la Corte en Estocolmo pudo al fin unirse a ella y  en su homenaje llamó a una planta, de las muchas que clasificó, con un nombre. Con el nombre de Morea, lirio monándrico, que significa flor de un solo hombre. No dudo que esta historia y este nombre, hoy suscitaría burlas de mi colega Irene Meler que clasifica a las mujeres según su lugar en la vida de un hombre en : “la legítima”, “la otra” y “una más”. Todavía y en los márgenes Irene menciona: “la que nunca tuvo novio”.
Lo que la ironía me dicta y no se si Irene consideró, es que si pensamos así a las mujeres en su relación con los hombres puede suceder también, que describamos a éstos en la relación con aquéllas, de tal modo que una mujer pueda tener un marido legítimo, un amante clandestino, y todavía algunos más más, en algunas historias transitorias.
 
Las historias de la convicción y la perseverancia de hombres que se enamoraron a la distancia y a través de un retrato abarca épocas y situaciones disímiles.
La de Mariano Moreno por ejemplo, que se enamorara de una joven que tenía solo 13 años, al ver su retrato en un medallón. Perseveró en su anhelo de conocerla y llegó a casarse con ella. Fue la que durante el viaje en él que murió en el mar, recibió por misteriosa encomienda unos guantes de luto, con que la previnieran y le anticiparan la tragedia. Esto avaló la presunción de que él había sido envenenado. Arrojado su cadáver al mar, los historiadores consideran que fue el primer desaparecido de nuestro país.

Reza Phalevi, rey de Irán, antes llamado Persia, buscaba una reina para su trono que pudiera darle según mandatos de la corte, un heredero varón. Después de ver una de sus fotografías pidió ser presentado a Soraya y quiso el destino que el romance surgiera y el drama también pues aún cuando se casaron en una ceremonia como las de "Las mil y una noches" no se pudo concretar la gestación del heredero. Entonces el rey debió separarse de Soraya "la de los ojos tristes" en circunstancias que los medios siguieron de cerca para información de muchas mujeres en identificación con la desdichada princesa amada como mujer pero repudiada por no dar el heredero que la dinastía necesitaba.
Y más cercano en tiempo y espacio, pude conocer y escuchar al sensible aunque pragmático Ricardo G.. Me relató su súbito y apasionado enamoramiento al ver la fotografía de una joven , integrante de un grupo coral. Logró ser presentado, pero he aquí que ella estaba comprometida. Entonces, llegó el momento de no desfallecer, y según sus palabras "mostrarle que él era la mejor opción". Para ello, flores, llamadas, presencia oportuna y al fin, convencida, ella se convirtió en su compañera de viaje.
 

Crónicas sobre el amor en el presente

Si, el amor nos hace hacer cosas extravagantes.
De las crónicas policiales y la gente que sorprende por lo que puede llegar a hacer por amor, recuerdo dos casos.
 El de un hombre atacado por un león hambriento escapado de un circo abandonado en un pueblo cercano a Rosario, hará un par de años. El león ya había herido a otras personas, cuando asaltó al hombre en el jardín de su casa, a la que él llegaba y ante la mirada atónita y espantada de la abuela y los hijos que observaban por una ventana. La esposa que también advirtió lo que sucedía, salió de la casa, se  abalanzó sobre el león y tomándolo de la melena la emprendió a patadas y puñetazos, con lo que el león sorprendido, soltó a su esposo, pero la capturó a ella y se la llevó arrastrando hacia unos arbustos, donde de seguro le hubiera dado muerte. En el tiempo que medió ¿momentos o siglos?, un vecino armado de un rifle pudo disparar a la fiera y aunque heridos, esposa y esposo salvaron la vida. Recuerdo la nota de televisión en donde se los reporteaba en el hospital de emergencias, y la insistencia con que la mujer, vendada como La Momia se dirigía a la familia para asegurarles que "se quedaran tranquilos, que ellos estaban bien".
 El otro caso que registro de la crónica policial, es el de un marido que encerrado en el baño bajo llave, por el ladrón que entrara a su casa y que estaba atacando a su esposa, entró en desesperación. Tal vez con la fuerza surgida de dicha desesperación, él logró romper la puerta y  golpear al violador armado tan solo con el secador del baño hasta que pudo dejarlo fuera de combate. Lo que nunca supe, si del secador que se hablaba en la nota era un secador de piso o uno de cabello. Cualquiera de las dos escenas que imagino parecen absurdas. Pero eso poco importa. Lo significativo fue que hubiera derrotado al malhechor armado y también que luego, cuando había logrado reducirlo, hubiera cedido a los pedidos de la esposa, que aunque estaba muy golpeada, (tengo el recuerdo de las hematomas de su rostro) le pidió que no lo matara, como él hubiera podido hacer desde su furia, sino que lo  entregara a la policía.
 

Historias que me contaron


De las historias que me contaron recuerdo dos que dan cuenta de un amor perdurable.
Una es la de los abuelos campesinos de un amigo. Compartieron hasta ancianos, muy ancianos, amores y peleas. Lo habitual era que después de alguna discusión el abuelo tomaba la guitarra y se sentaba a la puerta a tocar alguna de las canciones que conocía. Pasado un rato y cuando ella lo deseaba, (dicen que era menuda y graciosa y tenía una bella voz), iba al lado y empezaba a acompañarlo cantando. Ese era el modo de reconciliarse, que los hijos conocían y esperaban.
El abuelo, que montaba en pelo hasta muy mayor, tuvo un accidente al tropezar su caballo y murió.
Ella resistió transida todo el tiempo del velatorio, pero cuando fueron al cementerio quedó en la casa recostada descansando. Cuando los familiares volvieron encontraron que ella también había muerto.
La otra es la de una pareja de inmigrantes que llegaron muy jóvenes al país y tuvieron diez y seis hijos, diez varones y seis mujeres, que ayudaban al padre en las tareas del campo. A los ochenta y un años de los dos, que tenían la misma edad, la abuela enfermó y murió. El abuelo le pidió a una de sus nietas, que iba a un colegio religioso, que organizara el rezo de una novena en homenaje a su esposa, y le alcanzó su libro de Misa. Fue lo último que dijo, pues a partir de allí dejó de hablar. Rezaron durante nueve días las oraciones. Al término del noveno día y cumplido su deseo también el abuelo murió, sin que mediase enfermedad ninguna.
 

Una reflexión


Estas historias, tanto la que involucran a personajes conocidos, como las transmitidas por los medios, como las relatadas por amigos, nos remiten a un modo de constituirse el amor de pareja en sustento de la vida de los cónyuges, de un modo que podríamos entender como simbiótico, infrecuente en estos tiempos. Puede  parecernos a quienes  reflexionamos sobre los tormentosos modos de vinculación, que historias como éstas no son representativas, pueden suscitarnos dudas los genuinos motivos de una perseveración que  llevara a los esposos a mantenerse unidos tantos años. Incluso puede esbozarse alguna hipótesis respecto a la psicopatología implícita en estos casos.
Pero de lo que no cabe duda es que convocan a una imagen del amor y los enamorados que produce profundas resonancias, en tanto encarna la fantasía de unión perfecta y sólida, difícil pero anhelada, más acorde a los cuentos de hadas protagonizados por mistificados héroes y heroínas, que a la conflictiva de las relaciones concretas entre personas “de carne y hueso”. En ese rumbo de cuestionar idealizaciones respecto al amor vale considerar expresiones como la serie “Sex and the city”, donde no obstante la preocupación por describir las nuevas modalidades en el encuentro erótico, desapegadas y cínicas, puede rastrearse una incongruencia entre lo planteado en el discurso, que tiende a banalizar la cuestión y lo verdaderamente anhelado por las protagonistas.
Esto es, que aunque ellas se presentan como mujeres autónomas que en su discurso relativizan la importancia de las relaciones de pareja, ésta ocupa en sus deseos un lugar que no parece concordar con aquello que dicen.
Como si estuvieran de algún modo, expectantes de un encuentro.
 
 
Alejandro Dolina aporta un texto:
 
EL ENCUENTRO
 
“El verdadero milagro de la vida no es encontrarse con uno mismo, que después de todo no es más que una paradoja de quinta...
Lo importante es encontrarse con alguien. Esos efímeros puentes que dentro de este mundo de islas algunos suelen tender, efímeros porque duran muy poco y hechos quizás de la misma materia de la que están hechos los sueños.
Por ahí, cada tanto, en esa horrenda soledad que es la vida, uno liga un puente. Un puente que se puede tejer con un cariño o con un amor; quiere decir que en este mundo donde todas las citas son fallidas, o casi todas la citas son fallidas, en donde casi todo consiste en ir a esquinas donde nadie acude, en donde casi todos los encuentros fallan, uno va  buscando un encuentro.
Mi vida es ir a buscar y no encontrar y es así...
Salvo alguna que otra vez, como flechas luminosas en la noche, en que uno va a una esquina y hay alguien, bueno...yo creo que eso merece festejarse y festejarlo con dignidad, y hacer digno ese pequeño puentecito que se ha tendido.
Solo una vez en la vida de un hombre pasa un centímetro cúbico de suerte y solo la pescará el que esté todo el tiempo atento.
Nos toca solo un cachito de suerte en la vida y el peor de los pecados es dejarla pasar.
Hay que estar atento a las señales, atento a las citas, que se cumplen pero son muy pocas, atento a los sueños que se dan, pero son muy pocos... 

Justificación inicial

 Este ensayo, comienza de modo atípico, con una recorrida por palabras que otros (famosos o ignotos) pronunciaran sobre amores y desamores.
 Palabras que suscitan  diversas resonancias, palabras que se despliegan en abanico, para decir, de cuántos modos se puede vivir el drama amoroso.
Y estas reflexiones heterogéneas, propuestas de modo Discepoleano, casi como de biblia junto al calefón, tiene el propósito de ponernos en un camino.
El de recorrer dichas reflexiones, y las que seguirán, atendiendo al propio registro, desde el cual algunas se leerán sin dejar rastro, pero otras detonarán ecos que quedarán vibrando. A estos ecos será a los que valdrá remitirnos en nuestro propio e intransferible itinerario en esta lectura sobre el amor y el desamor. Un itinerario que podrá ser revelador, pero tendrá mucho de laberíntico. Que será diferente para cada quien, según su historia, su sensibilidad, su experiencia.
Mi gratitud a los autores de todos estos epígrafes que inician este trabajo y son los que me pusieron en marcha, y a todos los otros que citaré en el transcurso del mismo que me regalaron sus palabras desde distintos lugares. Mi gratitud también a los primeros lectores de este escrito, los que con sus sugerencias permitieron que se enriqueciera.
 
Y para mi, el empezar de este modo, tiene que ver con una cautela que me lleva a bordear, a rodear el tema desde lo pensado y pautado previamente por otros, antes de sumergirme, y contar desde mi propia mirada.
Una mirada que una vez que complete su recorrido, hasta donde pueda llegar, quedará en suspenso, con la ambigüedad de lo inacabado, de lo incompleto, de lo imperfecto. Deliberada e inevitable ambigüedad que deja abierta la posibilidad de seguir sumando otras reflexiones. Esto en tanto se sigan viviendo, hasta el fin, experiencias que amplían, que expanden lo que podemos pensar y decir sobre nuestros sentimientos.
 
 Y escribir sobre amores y desamores me implica totalmente, en tanto los afectos vertebran nuestros esfuerzos y dan sentido a nuestra vida. Pero si bien esto es así para muchos de nosotros, vale recordar que escribir sobre amores y desamores vendrá sesgado por el hecho de hacerlo desde un tiempo y un lugar que compartimos, principios del 2004, Rosario, Santa Fe, Argentina.
También desde un género, desde una edad, desde una inserción profesional. Desde un género que comienza a tomar conciencia de los condicionamientos que nos sobredeterminan, y a denunciarlos. Desde una edad que me coloca en la historia, encarnando la maldición china que planteaba: ¡Ojalá te toque vivir tiempos interesantes!. ¿Pues que más interesante que haber vivido en la Argentina de los aterrados, desterrados y enterrados...Haber presenciado el absurdo de que se llamara locas de la plaza, a las mujeres más cuerdas y valientes. Haber llevado adelante la propia vida en medio de los oleajes post-proceso sin suspender el asombro...?
Desde una inserción profesional que durante cuarenta años me puso y me pone en contacto diariamente con los amores y desamores que hacen a la desdicha o a la alegría de quienes llegan para ser escuchados.
Desde allí, desde esa escucha en que resonaban las propias experiencias, es que surgió el germen de este trabajo. Esto. a partir del descubrimiento de que varones y mujeres referían sus historias amorosas y ocupaban en ella lugares que por lo reiterativo delineaban un mapa relacional.
Un mapa en que la esperanza, la frustración, el desencanto, la euforia y el desconsuelo circulaban a modo de moneda corriente entre los protagonistas de las historias.
Pero si bien este trabajo que intento escribir, a modo de ensayo, incluye materiales provenientes de la casuística, incorpora también reflexiones teóricas e intenta formular síntesis. Relata sucesos que provienen de la historia de amantes famosos, de la crónica policial, o aún el relato de amigos y compañeros que cedieron generosamente sus propias historias, para ser incorporadas aquí. Y todas estas fuentes tienen la misma jerarquía. Las palabras que tomo prestadas de humoristas, científicos, poetas, filósofos, amigos, pacientes, colegas, valen todas por igual en este intento de describir cómo se vive desde adentro la experiencia amorosa. De ahí que encontremos codeándose sin sobresalto a Sabina con Freud, a Alfonsina Storni con Homero Expósito, a Galeano con Lacán.
Las poesías que ponen letras de canciones constituyen un universo que merecería ser explorado en relación al tema. Eso queda apenas esbozado pero abre una puerta que queda pendiente atravesar...

Sobre amores y desamores

El amor, un fraude, una mescolanza de sexo y sentimentalismo que ha sido sistemáticamente vulgarizado y degradado por el virus del poder.
Williams Burroughs
 
 
Vi a esa ilusión, peleándose furiosamente con el cinismo al que hemos ido adhiriendo lentamente, como quien ha decidido no ganar para no correr el riesgo de perder. El cinismo, claro, lo pone a uno a salvo del desencanto, y uno cuando se da por desencantado se da automáticamente por estafado, por engañado y por traicionado, pero ojo: también se da por vencido.
Sandra Russo
 
 
Lo que enamora es el desapego, no la devoción.
Mario Perone
 
 
Jugar con el alma de otro es un pecado que no debiera perdonarse.
 Anton Chejov
 
 
Es la imposibilidad del amor. La imposibilidad real del amor. El amor que existe es a la vez imposible, porque el amor cuando ocurre se pretende para siempre, y es tan frágil y está tan delimitado por una serie de circunstancias cambiantes que la decepción de los amantes es eterna y renovable. Lo más habitual es la decepción...si el milagro se da, dura poco. Pero a su vez, como se vive recordando esos días, ocurren siempre y por eso son inolvidables.
Rodolfo Rabanal
 
 
Enamorarse es entrar en un estado de imbecilidad transitoria.
Ortega y Gasset
 
 
El amor es paciente, servicial y sin envidia. No quiere aparentar ni se hace el importante. No actúa con bajeza, ni busca su propio interés. El amor no se deja llevar por la ira, sino que olvida las ofensas y perdona. Nunca se alegra de algo injusto y siempre le agrada la verdad. El amor disculpa todo, todo lo cree, todo lo espera y todo lo soporta.
Corintios 13
 
 
El amor es dar lo que no se tiene a aquel que no es.
J. Lacan
 
 
Masticaba mierda. Tenía mugre en el corazón. Sabía que había abandonos, afrentas, agravios del desamor, que eran irreparables.
Gabriela B.
 
 
...era mi amor
pero un día salió de mis cosas
y entró a ser recuerdo.
Después rodé en mil amores,
¡qué me van a hablar de amor!
Homero Expósito  
         
 
AMIGAS  ME ACERCARON ESTAS OTRAS FRASES
 
María Zambrano dice: Nacida para el amor me ha devorado la piedad. Me pregunto ¿no será entonces éste un momento propicio para fundar una nueva historia, inventar una nueva forma de amor, una piedad de los vínculos que no devore?
María Gabriela Rebok
 
 
Mujeres y hombres aman de maneras diferentes y lo hacen creyendo en la universalidad del amor, y en que el amor es para unos y otros la vía privilegiada de la felicidad. Sin embargo, el amor encierra recovecos de dominio que generan desigualdad, lazos de dependencia y propiedad, así como privilegios e inequidades que generan frustración, sufrimiento e incluso daño, la falta de reciprocidad choca con la fantasía de amor compartido y paritario y la sujeción mata los anhelos de libertad de cada quien. 
Marcela Lagarde
 
 
Me han aislado, para enseñorearse más fácilmente de mí
Me han aislado casándome...
Pero a los que me aman, los mantengo cautivos.
A la larga, la cautiva decide.
Yateb Yacine
 
 
...Porque es fuerte el amor como la muerte, y la pasión, tenaz como el infierno....
Cantar de los Cantares
Versículo 8, cap. 6