6 dic 2020

2- DE AMORES Y DESAMORES

Del amor De sus diversas formas

El intento de preguntar sobre el amor: qué es, cómo se expresa, qué nos aporta, persiste. Y aunque podemos aproximarnos, sigue teniendo sesgos inasibles.

Qué se espera de él? se espera lo mismo y lo diverso.

-Mónica decía que en el amor deseaba solo compartir el cine, pasear de la mano. Tenía toda la madurez aquilatada en experiencias.

Y él: más joven y aun en sus principios, deseaba una mujer, hijos, un perro. Mónica ya lo había tenido, él no.  Eran diferentes necesidades. A pesar del amor.

-Un caballero anciano, bajo, calvo y gordito, como versión masculina de la abuelita de Twiti, esperaba en la puerta, mientras yo también aguardaba. Los dos hasta que bajaran a abrirnos. Una mujer  con físico de vedette, pelo largo ensortijado, actitud entre afectuosa y desenfadada, salió a recibirlo.  Mujer que es una bella travesti. Entraron juntos. Se los veía tranquilos y contentos. ¿Quién puede designar qué los unía?

-Y Estela, al fin de humillaciones. sintió que podía ponerse de pie. Y hablar, y preguntar también, pese a lo elusivo del compañero. No iba a aceptar más evasiones. No iba a aceptar más invasiones. Poniendo límites. Encontró la manera de hacerlo. El objetivo de lograr recuperar su calma, su tiempo y energías, venía ligado a la tarea de poner fin a una relación que la parasitaba. Llamaba a esta tarea de “Desdiogenización”, contando con que Diógenes es el nombre del caballero.
 
-Y Silvia, después del encuentro con el hombre con el que compartieron un par de salidas, pensó que daba para hablar de lo que esperaban. Él le dijo que quería encontrar alguien con quien conversar, que le preparara un guiso, o una sopa. Y ella, quería otra cosa. Después de TANTOS años de trabajo, al mismo tiempo que las tareas de crianza de hijos que ya eran grandes,  esperaba poder viajar por el mundo, libre ya de cargas. Así que hizo algo ante la propuesta del caballero: huyó despavorida.

-En cambio Diana, sobrellevaba su lugar de sostén del nihilista, aceptando el rótulo de “resctadora de fracasados urbanos”, en la esperanza de un cambio que no se daba.

-Tan lesivo como aquel que planteaba: “No te puedo dejar, chica de corazón de piedra, desalmada, pero…”

Y no son todas estas formas diversas de búsquedas que tienen en común la necesidad de un encuentro donde el afecto vaya pivoteando entre la pasión y la ternura?
 
Sí, ya se. Hay maneras y maneras de ser mujer. ¿De qué dependen? De poder amarse y respetarse.

Algunas no pudieron apropiarse de sí mismas y vivieron enajenadas. Hubo quien, devaluada su autopercepción no supo-pudo cuidar de sí. Y llega a anciana como abuela infantilizada que suscita compasión o burla.

Otras llegaron a desplegar un poder que las situó poderosas, capaces de ordenar la vida familiar  en torno. No necesitaron del espejo mágico para verse en plenitud y magnificencia. Aquella  anciana que después de los avatares podían sostener: “confieso que he vivido”.

Llegadas a los 90, y en autonomía para tomar decisiones participaron y participan de las celebraciones y de los duelos como reinas en ejercicio de su jerarquía. La más audaz que conocí tenía el nombre más significativo para lo que quiero expresar: se llama  Ídola, y por supuesto hace honor a él. Alguien que se llamó así desde la cuna, no puede menos que portar la dignidad a la que remite semejante nombre.

Otras hicieron de la belleza la excusa para no esforzarse en otras direcciones que no fueran la “conquista del mejor partido”, como excusa de su estar en el mundo. Esa ha sido la mayor barrera para mujeres, que no pusieron en marcha otras de sus capacidades. Que renunciaron a seguir estudiando, o al trabajo que amaban, para instalarse en el rol de complemento del protagonista que significó su historia como “señora de”.

Pero convengamos, esa designación de “señora de” provee un lugar, pero también despoja: No es igual el compromiso asumido consigo mismas, si la valoración viene prestada.

La cuestión de la lealtad. Diferentes lugares para un mismo conflicto.

Suelen ser las mujeres las que quedan más capturadas afectivamente en vínculos amorosos, tanto dentro de la conyugalidad, como en relaciones que empiezan al margen de la misma. Esto es, que se plantean en principio como descomprometidas, pero en las que se involucran por meses, por años, dejando en suspenso sus propios deseos, en términos de un proyecto más completo y más complejo (que incluya la posibilidad de hijos, por ejemplo).

Esto es, que lo que comienza como una aventura entre un hombre y una mujer, suele tomar una mayor relevancia para ella.

Las más frecuentes han sido reflexiones como la de Elena, que tomó dimensión de su inscripción, en la vida del hombre con el que durante mucho tiempo tuviera una relación amorosa. Fue conflictiva para Elena, cuando  ella lo llamó una vez, y la arrasó el insulto de una voz femenina del otro lado: “Dejá de molestar perra caliente, que acá hay una familia”. (La esposa?La hija?) Allí supo  que  él podía vivir en la  ambigûedad, y ella decidir si seguía aceptando o no el lugar de los márgenes.

Lealtad que hizo que  Mariel, en una situación equivalente  se planteara. “Si él tiene pareja, me estoy comportando como una puta, porque él está engañando a alguien, y yo soy cómplice de ese engaño”.

Ella había enviudado años  atrás, también desde el lugar de la esposa que había sido, se le plantean ambivalencias. Si bien lo sospechaba, después que él muriera, cuando Mariel confirmó que su esposo  había mantenido otra relación amorosa, y la mantuvo aún cuando ya estaba muy enfermo, esa certeza la llevó a una retaliación tardía: nunca más visitó su tumba. Y esto nos lleva al tema de los duelos y su diversidad.
 

Lealtades excepcionales  y  Duelos

Supe de alguien que suscitó afectos tan fuertes y leales como para admirar.

Juan, y Aldo su pareja por mucho tiempo, había preservado una relación cordial después de la separación. Ese compañero: Aldo fue el que cuidó  (con su pareja) a Juan, años después,  luego de una complicada cirugía y durante la  larga convalescencia.

Con Mario  la otra pareja de Juan, también se conservó un vínculo amistoso luego de separarse. Al punto de que   Mario, acordó con su compañero en una  nueva relación,  designar a Juan como heredero de los bienes de ambos.( en caso de fallecer los dos)
 
Griselda  se despertó y se dio vuelta para contarle al marido lo que había soñado. Pero él no estaba, había muerto poco tiempo antes.

Y Rafael se detenía en el recuerdo de haber podido cuidar de su esposa. Que ella solo aceptaba de él la asistencia en la intimidad. Eso, lo ayudaba a soportar el dolor de la falta de ella, cuando falleció. Fue un vínculo en que ambos habían permanecido ligados por muchos  años y que pudo sostenerse en el infortunio de la enfermedad, hasta que la muerte los separó.

He escuchado el relato de las miradas de despedida emocionada de quienes se van: de Héctor a Hilda. De Cristina a Raúl. Relatos que siembran la idea de la fuerza de algunos lazos en el momento de prueba.

También hubo quienes contaron cómo deseaban morir.  Ana: “Haciendo el amor”, Mónica: “Danzando”.
 

Cuestiones amorosas

Sobre la diversidad en los modos de conquista
 
Desde aquel “Quiero instaurar mi presencia en vos”, a modos clásicos “Tomamos un café” se dan diferentes maneras, pasando por modos abruptos o bizarros.
Ana (docente universitaria)  fue abordada por una alumna de cabello azul y piercings. Perturbada por  el hecho lo consultó con su director de tesis. Eso fue  lo más cercano a la conquista amorosa que había vivido. Y lo peor es que no supo cómo actuar.

Analía relataba que la única vez en que Leo, su esposo, tomó categóricamente la iniciativa para  comenzar la relación fue  “...no porque estaba muy motivado, sino porque estaba en pedo..., pero luego me conquistó con su capacidad para escribir poesía”.

Transcursos de los vínculos

Miguel decide irse de su casa, después de dudar, y no tiene decidido qué hacer. Solo no desea seguir la convivencia. No puede explicárselo.

Dora  plantea que siente que está casada con el hombre de su vida. La convicción se acentuó después de cursar las alternativas de un tratamiento en que él fue irradiado y debieron estar separados. Pero  dice : “Sucede que con el otro todavía tengo piel”.

Ellas también  dicen: “Él me mató”. Diana,  artista plástica, porque  devaluó sus cuadros. Paula porque él la echó de la casa, que tenían en común. El efecto letal del vínculo se hace visible.

Otra dice del marido y el amante: “Son dos lobos, uno en la casa y el otro afuera”.

María Julia: “Dice que no hago nada, pero es por su perfeccionismo”
Paula: “Dice que no soy nadie. Es porque no me puede encajar en su rompecabezas como una pieza que ajuste con las otras (su familia de origen que sigue siendo prioritaria)”.

Relaciones Descomprometidas

Eva relata: Para cerrar una conversación en donde no había un proyecto para volver a verse  (y la otra persona no importa) solía decirse: CUIDATE. Antes se podía usar en ese sentido: NOS VEMOS, cuando en verdad no se planteaba para nada el volver a verse.

En pacientes que inician relaciones con hombres comprometidos, suele suceder, sobre todo en mujeres adultas, que la expectativa de que con el transcurso del tiempo, ellos decidan terminar la relación previa, conduce a frustraciones. No es frecuente que suceda. En cambio es más frecuente que sean las mujeres las que apuestan a una continuidad, dando al vínculo una relevancia que no es igual para su partenaire.

Cuando entra la Sexualidad  Erotismo y sexualidad

Sobre las dificultades del encuentro sexual, por falta de deseo Ema asocia con la forma en que el padre se perturba ante las escenas eróticas en la tele. Cuando estuvo con su madre viviendo en una comunidad evangélica, les tapaba los ojos a los niños en las escenas de besos.

El erotismo suele ser difícilmente discernible de los sentimientos amorosos en la mujer. Pocas veces asumidos y legitimados fue excepcional que se refirieran  al tema, a la importancia de la sexualidad (Rita), y reconocer su fuerza (Eva) que bromeando dice: “ Exhalo esa cosa de sensualidad, saco a pasear mi parte de mujer fatal...eso que exuda hormonas…”
 

Y operan a veces pulsiones irrefrenables

De Norma cuando se vinculó  de un modo nuevo y diferente, en un vínculo homoerótico. Refiere: “Nunca me había sentido así. Ni cumplía con el trabajo. Solo quería estar con ella”.

De María con el cirujano que la asistió y con el que inició relaciones sexuales. Llegó a niveles de disponibilidad, subordinando su propio deseo.

A una apasionada María  infartada (no metafóricamente, sino en realidad) en medio de una relación sexual.

A Eva  que se emborracha, termina en ropa interior y botas altas, vomitando. Se burla de sí misma diciendo: “Esa noche fui un verdadero gato…con botas”

Jorge relata que en su adolescencia leía la revista Padres, para informarse sobre sexualidad. Y que en una oportunidad le explicó a su madre en qué consistía la práctica del cunis linguae, y que ella huyó despavorida! ( Allí lo irrefrenable fue el espanto).

Noemí se refiere a su actual compañero de erotismo, después de muchos años de abstinencia. Dice del vínculo que es pobre, que el sexo es lo único que pueden compartir. Dice: “No es lo que quisiera. Preferiría una relación diferente. Como...si querés canelones y hay ñoquis, es lo que hay…!”  (Y con la resignación de quien ha vivido otras pasiones).

También escuché por primera vez, a una denunciante por violación matrimonial, que no obstante, restableció y continuó después la relación con su esposo. Era paradójico que necesitaba de él, irrenunciable en el cuidado de los hijos durante sus estados de pánico.
 

Erotismo y dinero

Como juegan las cuestiones ruines de ejercicio de un poder, en la restricción de uno y otro: erotismo y dinero. A veces como forma de sutil presión, o de venganza, también de artera negociación. (Andrea y Oscar, Cesar y Estela)

La manera más categórica de plantear esto fue: “Cuando cerré las piernas, él cerró la billetera”.
Ana: “Que gaste conmigo!. Si quiere que estemos juntos, que haga algún esfuerzo…”(En una relación ocasional, como forma de pago?)

El erotismo en el dolor

(Marta,  Juanjo, Cristian, Marilina, Cotina, Cecilia)

Liliana : “Tenía una  visión durante la ceremonia del amor, de una serpiente alrededor del cuello. Cada encuentro sexual era angustiante. Sabía que era un traidor pero podía renunciar a verlo, pero me sentía desdichada por ello”.

Silvana: “Por la relación con él, que me tenía fascinada, yo era muy infelíz. No podía mirar a Mary, su esposa, a la cara, que no sospechaba, confiaba en mí y eso me hacía sentir en falta, miserable y desleal a ella, por el engaño”.

Mili: “Sé que él  no se va a separar, ella cuidó de su madre inválida…y eso lo obliga para siempre”.

Luciana: “La mujer con que está lo amaba tanto, que renunció a tener hijos, no era paisana. Por esa renuncia, él no la va a dejar nunca”.

Graciela: “imaginaba estar con él, para poder sentir, cuando tenía relaciones con otro. Era el modo de poder llegar…”

En el  reencuentro con amigo de la adolescencia (de Gisela) se inicia una relación amorosa y se desata un conflicto grave que lo lleva a un acting automutilatorio. Terminan: él herido y ella espantada.

Respecto a las consecuencias del encuentro ella relata: Los tres, frente a la posibilidad de que me embarazara se retrajeron: D. dijo: “No estoy para criar un chico.”  R.: “Te pago un aborto”. Y M. me insultó por el preservativo roto, indignado (!).

El erotismo en el odio

Madre de C.: la empleada de la tienda, era amante del padre. En la planta alta del negocio estaba la casa de la familia. Vivieron en esa cercanía enfermiza hasta la muerte de él.

Madre de B.: la socia en la empresa, como amante del padre y parte de la cotidianidad. Cuando envejecieron, el padre cuidaba de las dos, la madre postrada por depresión y la amante en silla de ruedas.

Compartiendo la habitación.

Intimidades

Cómo pensar la exposición de lo privado, en tanto  parece atentar contra el romance, pero es patente de confianza? Siempre me asombró conocer mujeres que piden a sus maridos que le tiñen el cabello, o le depilan las piernas.

En un caso ella le pidió que hiciera lo recomendado por el obstetra, y que ella no se animaba a hacer: preparar los pechos para la lactancia

El mate

Siguiendo con el tema de la intimidad,para quienes tienen la costumbre de utilizarlo, se  suele plantear como ritual de encuentro. Y señal de rechazo cuando hay conflicto, como expresión de disgusto.
Aceptar o no como equivalente de reconciliación o de desprecio.
Leonor, Susana, Gabriela, empleado de la EPE

La tecnología

Nuevos modos de interferencia cuando celulares y computadoras se utilizan para detectar trampas.

Mensajes en el celular crearon serios conflictos al ser detectados   (el esposo de Mariela,  el del padre de Julia)

El  encuentro de correos en la computadora, que daban cuenta de otra relación, precipitaron una ruptura (Susana)
 

Conmociones

Le contó que estaba solo, su esposa le confesó que desde hacía tiempo tenía una relación amorosa con un cuñado. Quedó 10 días sentado a la puerta sin poder reaccionar.

Ella supo de la relación de su esposo con una compañera. Durante semanas se trasladaba de la cama a la computadora, donde escribió sin parar hasta terminar  de pasar sus textos de años.

¿Se puede amar hasta el extremo de llegar a dar la vida por el ser amado? ¿Igual que en el fervor de la militancia de los 70?
 Es posible el Compañerismo después?

Eva con Daniel, pero hasta cuándo? “El no quiere compromisos. Ya tiene tres hijos (23, 17, 12) y no está para tener otro hijo, no se puede hacer cargo de otro hijo, primero se tiene que hacer cargo de sí mismo. Pensé que podíamos ser amigos, al excluir lo sexual, compartir otras cosas y ver que no podían ser pareja, con una claridad que antes no tenía”.

Y se que lo que vale es poder reírse en pareja, no solo la pasión. “Fijate: los que se llevan mejor son los que se ríen mucho cuando están  juntos”.
 

Litigio de matrimonios: los  que no llegan juntos a viejos

Hubo quienes se felicitaron de separarse: Así dijo Ernesto a Viviana : “Menos mal que no hicimos terapia ! Podríamos haber  seguido  juntos!”

Hubo quienes quedaron con una decepción como Carolina: “No drenó el pus que me quedó en el alma cuando no me acompañó a la cesárea. Ese fue el quiebre. En cambio yo había sentido que podía acompañarlo en su internación, y que dejar todo para estar con él era lo que debía hacer. Me daba una gran paz esa certidumbre”.

Hay quienes continúan relaciones conflictivas , en que se cumple aquello de no poder estar juntos, pero tampoco separados.Se describe esta situación como en “divorcio latente”.  Padres Sergio, Hermano de Lili,  Amigos Patricia.
 

Los que terminan juntos

Los dos estaban declinando. En el último tramo. Ella me contaba: “A veces le digo que me deje mudarme a la cama de él, me acerco, lo abrazo y me siento protegida…”

Los otros dos ancianos habían encontrado el modo de complementarse. Ella hacía tiempo que había quedado sorda y el perdió la vista. Así que se complementaban y resolvían la cotidianidad sumando sus capacidades: él de oír y ella de ver.

Un matrimonio de abuelos campesinos, había encontrado una manera de reconciliarse: Cuando discutían y él se sentaba a la puerta con la guitarra a rasgarla, con canciones conocidas, ella que sabía entonarlas, se colocaba a su lado y  las cantaba. Era la señal de que volvían a estar bien. Cuando él murió, después del velatorio,cuando fueron al sepelio, ella no acompañó el cortejo. Se recostó a descansar,y cuando volvieron del cementerio  encontraron que también ella había fallecido.

Los vecinos ancianos de Mónica, él caballeroso levantando la cortina “porque esa no es tarea para una dama” y ella atenta cocinando para él. Con noventa años.

La abuela de Silvia, se despedía de las vecinas cuando se acercaba la hora de la vuelta del trabajo de su esposo: “Vuelve Nicola y se va a bañar.Tengo que ir a restregarle  la espalda”.

 

¿Dependencias recíprocas?

En matrimonios que llevan relaciones prolongadas,  la pérdida del cónyuge suele poner en evidencia dichas dependencias.

Mónica: “Todo es mi papá.No se sabe que es lo que tiene en la cabeza, porque todo es nombrarlo a él, remitirse a él”.

Stella: “Mientras vivía lo agredía y ahora se la pasa hablando de él. No tiene otro tema”.

Adriana: Cuando el esposo estaba enfermo no aceptaba la posibilidad de internarlo, en la idea de que si lo llevaban de la casa, donde ella lo atendía, no volvería. No aceptó criterios que prescribían la internación para intentar otros recursos. Así, no se le evitaron sufrimientos al paciente. Ella sostuvo el intento de mejorarlo con masajes, calmantes, bolsa de hielo mientras él resistía, pero  se agravaba. Su actitud era de negar la situación, aterrada de que lo  llevaran, por la dependencia que la dejaría en la orfandad, por no haber desarrollado una mínima autonomía.

La historia más trágica: la de una pareja que terminó en el homicidio de ella y su suicidio cuando ella le planteó que se había  enamorado de otra persona.Tenían 32 y 34 años y un hijo de 6.  Lo singular es que a los 28 ella había padecido cáncer . El había dicho entonces, cuando supieron el diagnóstico, “Si ella muere, yo me mato”. Ella no murió por su enfermedad, pero él la mató por su confesión, que implicaba no amarlo ya.

Otra pareja  vivió toda su vida juntos: desde el Jardín de Infantes, a lo largo de la escolaridad primaria, secundaria. El cursó medicina y ella Idiomas. Se casaron al terminar los estudios y tuvieron tres hijos. Ellos se habían juramentado que si uno de los dos moría, el sobreviviente se mataría. Pero cuando él murió, a los 70 años, ella sintió que no podía cumplir lo pactado: una de sus hijas estaba embarazada, y sintió que le iba a ocasionar un dolor inconsolable, y que además, ella quería vivir el nacimiento de su nieto y lo que viniera después.
 

5 dic 2020

1- DEL EJERCICIO PROFESIONAL

La vida hoy

Una de las insistencias que llegan a la consulta  (comparativamente con otras épocas) es la de los niveles de exigencia para resolver la cotidianidad. Tanto en  mujeres ( Delma, Cecilia , Viviana, María Luz, Mónica , Stella Maris, María Julia)  como en  varones ( Miguel A., Gerardo, Marcos, Carlos) la vida transcurre con mucho de una agotadora carrera de postas.

Viviana: “Se te va la vida . Es un horror vivir esperando que todo pase rápido, parciales, clases. Es un espanto, esperar que vengan, esperar que pasen. El anhelo de comer a horario, dormir suficiente, tener una vida normal, queda postergado”.

Gabriela (recién egresada como médica) refiere durante su concurrencia: “Es imposible vivir y planear hijos. Todo el tiempo y la energía en  las guardias. de 24, de 48 horas”.

¿Un indicador de esto puede expresarse en la abrumadora velocidad en el discurso de pacientes jóvenes, apuradas para decir? Hablando en catarata? Casi sin tiempo para reflexionar sobre lo dicho? ( María, Agostina, Paula)

Otra modalidad es el uso de muletillas en sesión para redondear las frases: “Piripipí”, “pucha”, “ no importa”, “ ya está”, “ conclusión”, “ asunto terminado”.  Muletillas válidas para decodificar  en cada caso. Y una aproximación a los demás contando  que  dicen “¿Viste?”. “Oíme”, “Entendiste?” como modo de interpelación, interesante en tanto refiere el sentido al que apelan.Existen valiosos aportes al respecto para quien desee ahondar en ello.

Escrúpulos para consultar

Décadas atrás, hubo quienes expresaron al llegar, claramente sus dudas, temores y pudor respecto a la consulta psicológica. Tenía que ver con el desconocimiento acerca de nuestra práctica . A lo largo de estos años la difusión del sentido y significado de la consulta psicológica, ha permitido atenuar estos tabúes. Pero, por supuesto, tanto antes como ahora, cada quién deberá procesar la decisión de acercarse, que es sobre todo, acercarse a aquellas dimensiones de sí mismo, que han sido soslayadas y que interpelan.

Algo del orden de la vergüenza era mencionado como obstáculo, previo a la llegada. Hubo un consultante que lo vinculó a que consultar era un tácito reconocimiento de una fragilidad y/o una carencia,  respecto a no haber podido resolver sin ayuda las propias  dificultades.

En quienes venían derivados por su médico o presionados por familiares o amigos, las barreras eran mayores que las de quienes partían de una decisión personal. Decisión ligada a una mayor conciencia de la conflictiva.

Dora (docente) y un Oficial inspector, tenían ambos escrúpulos que tenían que ver con su inserción laboral. Les perturbaba ser vistos  entrando al lugar de atención y que alguien  los conociera. (?)

También sucedió una vez que una anciana confundida equivocó la dirección, (con la cercana de otra psicóloga) pero insistía en que yo vivía en un lugar que no correspondía,  no era quien debía ser, me llamara con el nombre que me llamaba... y no cumpliera su expectativa.

Hubo quien no encontró  el timbre y quien se molestó por los escalones de la entrada.

Y hubo también la interpelación de un ex paciente (hermano de Fernanda) y reclamos (hna de Gabriela) que aparecían extemporáneamente, para ser atendidos, sin que mediara cita previa.

También un empleado irascible de EPE, que no deseaba venir, que estuvo presionado a consultar y que no lo hizo más que para cumplir con un trámite.

Primera consulta como cita a ciegas

Ese primer encuentro siempre estuvo signado con una tonalidad de misterio. Del enigma de descifrar cómo se irían recorriendo los caminos esbozados. Y desde ese primer encuentro, sucede que empieza a instalarse la transferencia,  ese complejo de afectos y  resonancias que desde la propia historia del consultante encontrará su modo de expresión en el nuevo vínculo con el psicoterapeuta.

Contratransferencia.

Las reflexiones y sentimientos que convocan las consultas, ponen en juego resonancias personales en el profesional, que constituyen la llamada CONTRATRANSFERENCIA.

Pueden ser afectos ligados a la compasión y la necesidad de  proteger la orfandad relatada, pueden suscitar indignación por las injusticias referidas y también despertar irritación cuando se ponen en juego un desafío a las propias convicciones y valores. (El caso de Evelyn, una consultante y su desprecio por el país, del que se preparaba a emigrar. En Cecilia y la resistencia a poner el celular mudo)

Pero también sorprenden los maravillosos aportes de quienes, como consultantes y como pensando en voz alta desgranan sus pensamientos: “No se conoce todo de la persona, se la acepta sin haber completado el mapa…porque cada persona tiene tanto misterio y complejidad. Y al fin no sabemos  cuánto arriesgamos al empezar algo”. Reflexiones que son regalos  a incorporar.

Las convicciones personales, han operado a veces  de tal modo que me llevaron a cuestionarme como errores, las propuestas e intervenciones que  yo formulaba. Por ejemplo cuando  apoyaba entusiasta  iniciativas en los consultantes. Mi cuestionamiento tenía que ver con  haber asumido ese  apoyo por mis propias ideas previas. (En un caso fue el viaje a Europa de la hija de una paciente que yo apoyé, con su madre, ante la oposición de otros  familiares. No fue un error, pero tuve dudas).

 

 En primera persona

No es fácil despedirse de los pacientes, después de haber compartido este tipo de caminos. Puedo recordar algunos pocos cierres armoniosos. (Silvia, Clelia)

Algunos pacientes se fueron cuando el trabajo se estancaba, se hacía monótono y poco creativo. Otros porque no encontré la manera de darle lugar a su angustia,y fue mi insuficiencia la que los alejó. Algunos se retiraron sin que yo entendiera las razones y no resultó oportuno mi intento de reconexión.

Algunos quedaron porque el azar hizo que las cosas anduvieran bien, y se , me atribuyó el mérito. (Cristina)

Otros porque se creó un vínculo positivo, que irradio a familiares y amigos(Clide) o a amigas. (Silvia.)

Alguno por el prestigio del profesional  que lo derivaba, y el modo persuasivo en que lo indicaba.

Y en otros, no supe bien por qué.

Como ejemplo de la importancia del cierre del trabajo efectuado y lo significativo que puede ser, Para ambos, vale recordar el de una joven colega, que acordó con su primer paciente sellar ese final con el regalo del almohadón del diván en que él había trabajado sueños, asociaciones, recuerdos... 


Intervenciones (Cuestionables?)

Cuando Graciela  llegó con la mano en alto y me pidió que le sacara una espina, dudé, pero me calcé los lentes y con una pinza de cejas que tenía en mi cartera, se la pude extraer. Después quedé pensando en lo sucedido. En los riesgos de infección y en el eventual juicio por mala praxis.(suelo dramatizar!)

Esa tarde, Cristian se iba comentando el frío que iba a encontrar en la calle. Entonces le dije imperativamente: “Cerrate la campera y ponete la bufanda”. Y lo asombroso fue que él lo hizo!

Eva llegó resfriada. Adelanto la frente hacia mí diciendo: “Creo que tengo fiebre. Te fijás?”Se la tomé con los labios, tal como hago con mis hijos. Como tal vez lo hacía su madre con ella. Y recién después me di cuenta. En estos dos ejemplos puedo pensar que el acatamiento de Cristian tuvo que ver con que ocupó un rol filial, a una indicación materna. Y en el segundo fue ella la que me convocó a jugar el rol cuidador complementario.

 

Y el pensamiento mágico?

El pensamiento mágico tan humano, tampoco estuvo ausente, a pesar de nuestro propósito de racionalidad a ultranza. Por otro lado, una cuestión es el ejercicio del rol profesional, y otra las contingencias de la vida privada.  Escuché a un colega en la formulación de una promesa en situación de riesgo de su hijo. Se reconciliaría con su hermano, si el muchacho superaba el trance.

En  otra de ellas,  fue el recurso al padre Ignacio, ante  la enfermedad del amante como esfuerzo esperanzado. Así obtuvo agua bendita para dejarle a él.

Para otra fue escuchar que mi colega  consulta el horóscopo como guía en sus decisiones . Podría decir que no me resultó perturbador, en tanto se estaban jugando afectos profundos en situaciones de inermidad que nos arrasan, a nosotros, psicólogos, como a todos.

También entre las intervenciones cuestionable está la de dar Recomendaciones

La más frecuente he  dado: la de recuperar la palabra enajenada. Otra: la de callar los excesos, en consultantes muy  locuaces. (María Luz, Eva, Mariángeles, Mónica) Otra recomendación supo ser la de evaluar los otros depositarios de confidencias. (Viviana)

 

Y  Desubicaciones

He registrado, en mi y en colegas, desubicaciones, que tienen que ver con indicaciones o sugerencias imposibles para el paciente, por estilo personal, historia , hábitos.

Recomendar ir al club a un convaleciente retraído, que no podía ni quería salir de su casa.

A tomar un café, a la que le era difícil hacer lazo y  tener amigas.

A rendir exámen al que no superó su miedo.

Además para cada quien, la evaluación que hace de sí mismo y sus circunstancias es tan personal e intransferible que asombra.

Cuando Maite se describió felíz porque tenía salud y trabajo debí reconsiderar mi compasión, surgida de pensar que su trabajo era el esforzado que cumplía como empleada doméstica y en cuanto a salud, utilizaba el cóctel por su diagnóstico de HIV. La evaluación que hacía de su vida y sus circunstancias difería de la mía. Pero:   yo no estaba allí para  escuchar?

Cuando Vilma se iba a referir a lo peor que le sucedió en la vida, mencionó como tal, a la muerte de su padre. Y otra vez me asombré porque yo evaluaba como peor  la crisis psicótica de su hija. Me  equivoqué, su sentimiento era diferente.

Así también, escuché asombrada  a Pedro cuando refería : “Todo me salió bien la vida...Menos el matrimonio. Así podría decir que no tengo que quejarme”. Y debo reconocer que no entendí. (?)

Y el colmo: Haciendo un recuento de su situación  Ana  se planteaba: “Este es  un buen tiempo para mí, alquilé un lindo departamento, me dieron el área de matemática para dictar en la escuela, y hasta Ñuls va ganando...Qué más puedo pedir ?”

Una vez en un ciber vecino, al que iba con frecuencia, tomé en mi celular, la llamada de una vieja paciente, que me relata una invasora intervención de un hermano prepotente. Habíamos trabajado el tema y yo había entendido que era saludable para ella, poder reforzarse y ponerle límites. Pero lo que sucedió en ese momento, fue que el llamado me tomó desprevenida y frente al relato de la nueva injusticia, reaccioné con indignación   y le contesté  sin cautela y en voz alta: “Pero que hijo de puta”. Me había olvidado que estaba en el ciber. Al terminar la empleada me pidió:  “María, sos psicóloga? Podrías recomendarme a alguien?” (Faltó que dijera: alguien como vos, pero estaba implícito).

Fue una respuesta extemporánea, pero no más que cuando comenté: “Qué chambón”, al marido de la pareja que había venido con el relato de ser descubierto en flagrante infidelidad. O cuando comenté : “Qué nabo!” respecto al comportamiento infantil de otro, que me contaba su novia.

 

Excepciones

Y otras veces no fui suficientemente explícita. Solo conocí a una persona para quien los juegos de imaginación  ocupaban un lugar tan importante, como para mí. Como se trataba de uno de mis primeros pacientes, no puse atención, ni dimensioné la excepcionalidad del asunto. Hasta usábamos las mismas palabras para referirnos al tema. Después de más de 40 años se me hizo patente de que se trataba de un fenómeno del que no volvería a escuchar con la misma fuerza. Que por lo tanto lo delineaban como alguien en que esa dimensión imaginaria tenía la misma importancia que tenía para mi. No volví a encontrara alguien así. Y lamento no haber dado más lugar a desarrollos en ese área, sugestiva por la creatividad implícita. Lo hubiera enriquecido a él, y también a mí.


Pérdidas

Por cuestiones que tenían que ver con no poder coordinar horarios, no llegué a conocer a mujeres con las que me hubiera interesado trabajar. El no haber podido acceder a compartir sus historias, me quedó como una deuda conmigo misma

 Una fue la madre de Georgina (madre de la Plaza). No llegamos a encontrarnos, pese al deseo de su hija. Tuve noticias de su vida por terceros, y hubiera querido acompañarla.

Faltó tiempo para combinar con una  periodista y escritora. Yo admiraba sus textos de inusual valentía.

Una madre de cuatrillizos. No pudimos coordinar un turno . La sobrecarga en su vida, en ese momento no lo permitió. Literalmente: no tenía tiempo para sí.

 

De Fracasos, éxitos e impotencias

Fracasos por Errores cometidos por descuidos, desconsideraciones que llevaron a las pacientes a tomar distancia del tratamiento. Josefina, porque  no pude asumir una demanda de escucha fuera de encuadre. Una llamada en fin de semana que sentí invasiva.

Ana, por cuestiones relativas a aumentos en costo de las sesiones.

Cecilia, por la insistencia en que  silenciara su celular.

No conseguí  flexibilizar en estos  casos la posición asumida.

Sí tuve Éxito en acompañar a otras en sus búsquedas.  

A Gloria en su embarazo, apoyando las expectativas y ayudando a afrontar las inseguridades.

A Cristina, en su lucha contra el cáncer, y durante el tratamiento.

A Marta, durante las consultas para superar la supuesta infertilidad, que no fue tal, ya que logró embarazarse.

En gestiones menos trascendentes, pero significativas en el logro de la autonomía: prepararse para obtener la licencia de conducir (Vero, Loli, Marilina).

Para presentar su proyecto en arquitectura (Marcela), recibirse en su carrera (María Luz), llevar su trabajo de investigación a un Congreso (Miguel), obtener una beca (Laura))

También hubo momentos de impotencia  cuando la tarea no llevaba  procesar la angustia, no lograba atenuar la pena.

Con Elsa, la madre en  el duelo de una hija única, fallecida antes de los treinta años.

Junto a Marta y los recuerdos de la cárcel.

Con Rafael y su hijo enfermo y distante, a quien él  hubiera deseado cuidar.

Escuchando a Adriana y el relato de la muerte  de su bebita, tras el vidrio de terapia.

Y también he estado expuesta a desencuadres escandalosos , a veces evitados a último momento: Resistir un deseo que era el mío y detenerme a examinarlo y así, no llevar a Cristina a mirar mi jacarandá florecido, tras una sesión esperanzada. Ni ofrecer a Isabel mi vestido para su boda, boda de la que me sentía partícipe por haberla acompañado en su proyecto.

Y otros (como ya relaté) que me llevaron  a tomar la fiebre a Eva,cuando me acercó la frente. O  cuando le ordené que se  cerrara la campera a Cristian. O a Graciela cuando me extendió la mano para que le quitara una espina.

Y me fui involucrando, a veces desde la alegría, a veces desde la angustia.

Desde la alegría cuando los consultantes traían sus logros, para compartir, después del esfuerzo, el haber alcanzado la meta propuesta. Y fueron diversas: cuando aprobó el trabajo final con que  ganaba el año, Marcela, aquella estudiante de arquitectura. Cuando llegaban a recibirse quienes cursaban sus carreras, cuando iban a presentar una ponencia en un Congreso o una tesis final.También cuando se trataba de comprar una casa. Tener un hijo. Editar un libro. Y llegué a pensar que yo era parte de esas cuestiones que se habían desplegado  en la intimidad de la consulta primero, antes de realizar los esfuerzos. Como si en ese espacio de la consulta, se hubiese gestado algo del logro conquistado.

He resonado a la angustia, especialmente en  relación a quienes denunciaban orfandades. Aquellos que seguían clamando por un amor que no había estado, o que no había estado en la medida de lo necesitado. También he resonado a los silencios y las distancias que traían desde el dolor, quienes se habían amado y ya no sentían posible el vínculo.

Y me he comprometido por lo interesante de su trabajo. Con Silvia, antropóloga en preservación de Monumentos en cementerios.

En la producción de José en su libro sobre Historia Económica

Çon Marta  plasmando su experiencia de presa política y  exiliada.

¿Cómo se van los pacientes? Abandonan, huyen, se despiden? Todas esas situaciones se dieron.

Algunas sesiones de cierre fueron significativas. Una paciente trajo un trabajo al crochet, que estaba tejiendo. Lo desplegó en el diván. Representaba a la Virgen sosteniendo al Niño en sus Brazos, en una bella imagen. Fue la última vez que vino.

En otra oportunidad fue al traer  el álbum de fotografías de su hija, la  decisión que cerró las consultas. Esa niña era su éxito mayor.

Y hubo una que después de relatar una situación de desborde erótico, que la perturbaba, se retiró de la posibilidad de trabajar en ese tema. No volvió.

 

Sabiduría de los pacientes

Los nombres para designar lo que sienten, me han enriquecido por su creatividad:

He escuchado  referirse a lo que sentían, a lo que ponía en marcha su búsqueda con nombres originales:

Como angustia química (?),

Como un pesado tractor en el pecho.

Como una  losa aplastando la respiración

También decir sabiamente : Ella es como una ametralladora. Para hablarla  me calzo el chaleco antibalas

Y hay una duda que continúa. Es importante: La del antagonismo entre Analía: “No vale quedarse padeciendo por lo que pasó, y no tomar de la vida, lo que viene después”. Y lo dicho por Valeria: “Cómo voy a ocuparme del después si no termino con el antes?” Dilema de hierro, para el que no tengo aún respuesta.

Los consultantes efectúan descubrimientos sobre lo humano en sí y en los otros, que pueden referir desde el asombro.

“Por qué la gente se ensaña con el que está caído? Vengo a descubrirlo…”

“Cómo es que no fue honesto? No está bien obrar así, crear ilusiones y no sostenerlas”.

“Pero entonces no se puede confiar. Ya veo que la vida no es un cuento de hadas”.

En un caso supe de una paciente que creyó advertir en su terapeuta un ïncipiente Alzhaimer, por el tipo de hostilidad y autoritarismo que mostraba. (?)

 

Cuando nos corrigen

Ana María  y su comentario: “Cuando llegó a sesión , a veces coincido con un muchacho silencioso. No saluda...Por qué será?”  Distraída le contesté: “Será maleducado?”. “No, tímido”, dijo ella.

Al término de una sesión, Rosa tiene un lapsus y entonces para referirme al mismo, le repito los versos de Sabina: “Por decir lo que pienso sin pensar lo que digo, más de un beso me dieron , y más de un bofetón”. En esa sesión habíamos hablado también de la pulsión de muerte planteada por Sabina Spielrein. En la sesión siguiente ella entró planteando el tema de lo tardío del reconocimiento a Sabina. Me quedé muda, pensando en los versos de Joaquín Sabina, sin entender. Después pregunté : En la canción? , pero ella se refería a Sabina Spilrein. De ahí la confusión!

Bea  dudaba respecto a la propuesta amorosa de alguien sin decidir. Como seguía insistiendo mientra se iba, intenté bromear y le dije con voz y gesto melodramático : “Preguntale a tu corazón. Las respuestas del corazón, son las más valiosas”. Y la siguiente sesión entró agradecida porque le habían permitido ver con claridad, mis últimas palabras ( las que yo había dicho bromeando)

Con el subinspector que mencionó la resistencia de su esposa a la desnudez, también se me escapó un comentario, que intentaba ser un comentario gracioso : “Y el pudor?” Y él me corrigió: “Pero es una relación de mucho tiempo, podría ser distinta…”

 

Errores

Hace años recibí a una ingeniera que debía completar su tesis, ella venía de otra provincia y no disponía en su nuevo lugar en Rosario, de una computadora con la que continuar su trabajo. Las computadoras eran muy costosas. Y yo no  conocía la importancia que podía tener. Ahora parece sorprendente, pero veinte años atrás, no estaba incorporada, tal como lo está. Confieso que me costó mucho entender su preocupación. Yo me decía: si lo importante era completar la tesis, que importaba la herramienta?

Tampoco  entendí que profesora dijera que  jubilación y menopausia pudieran ser, un deseado alivio. Hasta entonces al cumplier tantas horas de cátedra, ella había afrontado muchas exigencias, renunciando  a algunos deseos , y  evaluaba su jubilación como oportunidad para hacer lo que había quedado pendiente. Y en cuanto a la menopausia, se produjo por una cirugía a la que llegó después de hemorragias que la habían puesto en riesgo.

Así mi idea de duelos a elaborar, no coincidían con su realidad puntual.Otra vez debía ajustar mi evaluación de los hechos, no a la supuesta pena previsible, sino a su particular realidad.

Tampoco advertí la magnitud de la violencia del vínculo de Beatriz con su hijo, de la que me hablaba. En una discusión él  se cortó los tendones al golpear un vidrio. Se hubiera podido prevenir en caso de haber evaluado la magnitud de odio?

 

Aciertos

Los pacientes han aportado descripciones iluminadoras de gran precisión: “Los desaparecidos del proceso, no son los únicos desaparecidos.” Una mirada lúcida sobre hechos sociohistóricos: la conquista del desierto como simétrica y antagónica a la construcción de villas en torno a las urbes.

Otra de avaluación de sí misma? :“Soy fuerte, no dura, sensible, no problemática”.

También registré la lucidez de Mónica en la última sesión, en la que interrumpe consultas:

“Hay cosas de la vida que no tienen solución. Hay que aprender a vivir con ellas. Cuando venimos con incertidumbres, puede que alguna se aclare, se resuelva. Pero va a haber otras que nos seguirán creando dudas,conflictos…”

Ella también, siendo psicóloga,  reflexionó sobre la sintonía entre terapeuta y paciente. En una derivación que había recibido, de una  madre e hija en vínculo violento, eludió asistirlas porque no sintió que pudiera sostener el esfuerzo. Estaba desde lo personal involucrada en tal conflicto.

Señaló la necesidad de conceptualizar el tema de la necesidad de la coordinación en el trabajo entre paciente y terapeuta como en otros vínculos, donde es necesaria la empatía y una conexión que favorezca pensar y sentir.

 

Previsiones que no se cumplen

Sucede en oportunidades que las expectativas con las que se inicia una sesión no se cumplen. Aparece lo imprevisto que interpela.

Patricia que debía traer la noticia del resultado de su biopsia, llega compungida, y yo me sobresalto, pero no era por los resultados del estudio, sino  por una discusión con el padre.

Silvia, a quien recibo luego de la muerte de su madre trae como tema, el disgusto con la hermana por los desacuerdos en la decisiones que debieron tomarse. Dice: “Se apropió de mi mamá”.

Con la vuelta de pacientes sucede que son etapas diferentes de su vida. Y de mi vida también. Este retorno al mismo espacio  terapéutico, primero me inquietaba, pensando que lo que había faltado en la primera etapa. Después me congratulaba,  porque ellos debían valorar lo aprendido como para volver,  ahora me resigno a lo incierto de sus razones...

 

Lo perturbador del odio  Sentidos/as como enemigos/as

Uno de los enigmas a tener en cuenta por lo reiterado, es la presencia en el relato, la referencia a  una persona o situación sentida como causa de angustia, temor, enojo o desasosiego. Persona o situación a la que se atribuye la culpa del sufrimiento.

Para una,  el superior jerárquico en el trabajo, del que se depende y al que se debe rendir cuentas. La dueña del negocio era la enemiga para Estela,  empleada indignada por un cambio de horarios. Le provocó tal malestar, que cambió de actitud  haciendo notar su desagrado a través de silencio, distancia y mala disposición, convirtiéndose según dijo: “en una lápida”.

Para Graciela, la enemiga era quien fuera su amiga y confidente, hasta que se produjo un distanciamiento, entre ellas.

En algunos casos, las hermanas   (Mónica, Viviana) o hermanos (Marcos, Gerardo, Miguel) son las figuras conflictivas que se convierten en protagonista del relato.

Para las mujeres, al estar tan jerarquizada la relación amorosa, el novio, amante, cónyuge o ex marido  que concentra la atención  (Rodolfo, Diógenes)

En muchas oportunidades, es la madre la puesta como eje de los dramas que se traen a consulta. (Mónica, Stella,  Andrea)

Y hubo quien, con lucidez pudo plantearse a sí misma como “enemiga interior”.

Fue muy interesante el planteo de una colega, que afectada por acúfenos, pudo ver la función del mismo: “El acúfeno sirve para que me pueda plantear cosas que no se me habían ocurrido antes, como si el acúfeno estaba allí para que pudiera escuchar otras cosas”

En quienes así lo planteaban, ese “otro” supuesto responsable de los padecimientos,  es registrado  como enemigo. La cantidad de tiempo y energía que la descripción, relato y reflexiones que traen en torno  a ese “ otro” hacen obstáculo a la tarea de registro de las propias posibilidades en la deconstrucción del conflicto.

 

Dificultades El lugar del rencor

Así, Valeria sigue reclamando, que se reconozcan y sancionen los agravios vividos en la adolescencia, cuando un familiar, su tío,  intentó un acercamiento sexual. No fue apoyada, en su momento por los padres que no le dieron crédito. Ella rompió con la familia y permanece en la espera de una reivindicación, que quien sabe si llegue.

La distancia y el enojo de Susana con su hijo no cede. Plantea que la defraudó porque usó como garantía de un préstamo la casa familiar, y al no pagar las cuotas de la deuda, la puso en peligro de remate. Aunque el problema económico pudo resolverse, ella quedó impregnada de un sentimiento negativo sin retorno.

La captura de Liliana en su enojo después del divorcio, marca la dificultad de renuncia a lo que fue un proyecto compartido. Y funciona como impedimento para forjar otros.

En todas estas situaciones, el rencor opera como un peso retardatario.

 

El lugar de la reparación

Para Marta proteger a Mariano fue la tarea primordial en la estadía en la cárcel. Pero fue posible porque la existencia de Mariano ponía sentido a su vida. Y cuando debió dejarlo con sus padres pudo advertir el lugar de protector que él también cumplía con ella.

Para Sara, ayudar a los pacientes internados en la clínica de salud mental, funcionaba como una manera de ayudarse a sí misma al sentirse útil para ellos.

 

Perdonar como cuestión

Vero: “Sí, le mentí hace 10 años, pero si no puede volver a creer…”

Stella.: “Si no puede perdonar mi supuesta negligencia, cuando el hijo estaba internado, ya está. No podemos ser amigas”.

Marta. : “Me di cuenta que pedía perdón por consejo de su psicóloga. Para aliviarse ella. No era por considerar que había obrado mal. Así que le dije que  era algo de ella consigo misma. Por eso, por  sentirse culpable,  había llevado el malestar por delatarme a cuestas todos estos años. Yo no lo tenía presente como ella, porque no tenía que reprocharme”.

Marcos: “ No me gusta estar rindiendo examen porque fallé una vez… Si no puede perdonar…”

 

La toma de decisiones

Acompañar a quien consulta en la exploración de sus obstáculos y en la formulación de sus proyectos constituye una empresa incierta. Para algunas personas, las decisiones que implican un cambio significativo, exige  prudencia en la exploración de las diferentes opciones. Para algunas: dejar la carrera comenzada, para otras interrumpir un vínculo amoroso, para quien poner distancia con la familia, constituyen un desafío. Cuando no hay retorno, la angustia es inevitable. Ponderar los eventuales riesgos se impone, tanto como evaluar la chance de logros.

 

Y en cuestiones éticas?

Norma podía conseguir el pase a planta de una compañera, accediendo a intimar con el superior del que dependía esa decisión. Como un favor logrado a cambio de su disposición (disponibilidad?). Utilizarlo para ese fin es lo que da lugar a reflexiones. Solidarizarse con la compañera estaría fuera de dudas, pero el medio para obtener su nombramiento es lo discutible.

 

Y nosotros/as ?

Desde los mandatos Psicoanalíticos de escuchar sin memoria y sin deseo, nos sentimos convocados.  También surge la imposibilidad de acatarlos. La implicación es inevitable. También importa esta implicación, en el sentido de apuntar a nuestras propias resonancias , pero también a que ello posibilite intervenciones más oportunas para con el otro y mayor acceso a la libertad.

Una paciente  recordaba, que una vez, hace tiempo,  ella no quería seguir el combate contra un cáncer, cansada y decepcionada. Que en esa oportunidad yo le dije en  un planteo que no admitía disenso,  : “A eso no me asocio. A que te des por vencida, no”. Y así, sin que yo registrara entonces el peso de mis palabras, éstas sirvieron. Decidió seguir adelante.

Por eso me sentí consternada cuando al cabo de ardua tarea con otra paciente, tarea de reapropiación de sí misma, y vencidos ciertos escollos, escuchara a la protagonista de tanta lucha en común, vencida una amenaza, ella  preguntara: “ Valió la pena vivir?”

También sucedió que a la vez que  intervenciones a favor de la vida y sus posibilidades, que resultaron eficaces, también debió haber trabajos de poca trascendencia. Que no quedaron inscriptos en la vida de los pacientes, que a posteriori podían no reconocerme, porque ni siquiera me recordaban.

A la inversa, una de las cuestiones es que al atender a un paciente durante mucho tiempo, y/o en diferentes épocas, y también al recibir a diferentes miembros de una misma familia, se toma la dimensión de la historia del grupo familiar, y de la profundidad de los conflictos.

Mi ingreso a esas familias y el ingreso recíproco de esas familias a mi vida, componen un conjunto de datos a pensar.

 

Escuchando a Colegas

En algunos casos he registrado en mis colegas, en sus propias vidas, una sobreabundancia de consultas. Ensayos de atención en terapias de diferentes escuelas, en ocasiones simultáneamente, en un intento de utilizar diferentes recursos. (Graciela, Analía)

También he acompañado a colegas que reclaman abrazos. Misterioso reclamo en quienes estamos mejor preparados para transitar otros caminos. (Monica, Valeria) Que ofrecen liga (barro) para el horno, o  el pendrive para ver su desempeño en danza.

La colega que más me asombró, fue la que tomó la decisión de  aceptar la propuesta de la madre de uno de sus paciente (el paciente tenía una discapacidad,  y la madre estaba enferma) Le pidió que si ella fallecía, asumiera   la responsabilidad del mismo (curatela) Me pareció casi heroico, entendido el ejercicio profesional como apostolado.

En el otro extremo, también supe de intervenciones como la de Juan que recibía los pacientes diciendo “: A mi no me traigas problemas. Vení con cosas lindas para charlar”.

O el planteo de Vanina: “Si no te tomas la medicación te cacheteo, así que ya sabés.”

El más notable fue el de una colega, que ante la posibilidad de una actuación desafortunada de su consultante le dijo: “Si querés sufrir, mejor te doy un martillo para que te golpees los dedos”

 También tomamos nota de los abusos de colegas registrados, que se dieron por ineptitud y/o perversión, con intervención de los Tribunales de Ética de los Colegios Profesionales.

 

De auxiliares terapéuticos

Si bien actualmente existe posibilidad de hacer una formación específica, durante mucho tiempo no existía tal cosa. Intuitivamente, alguna personas encontraban el modo de actuar en el auxilio de pacientes.

Han ocupado ese lugar de auxiliares pastores y/o sacerdotes. Trabajadores sociales y personas en lugares de consejo.

Quienes ejercen una función de docencia y/o orientación, pueden operar terapéuticamente en muchos casos,y desde un lugar de privilegio . Basten dos ejemplos: Mónica  relataba que había crecido en un ámbito abusivo, en que se había sentido infeliz y en el que se creía inepta. Ella sintió que empezó su vida, gloriosamente, el día que su maestra de música, la llamó por su nombre y la tomó de la mano para enseñarle el paso de polca. El sentirse reconocida por su nombre y por el contacto de su maestra le dio una experiencia de aceptación que le permitió verse de otro modo.

Otra se admiraba de la sagacidad del profesor de acrobacias qne en la clase abierta las  reunió para decirles, respecto a una maniobra difícil: “Ustedes saben girar en la tela,solamente que todavía no se dan cuenta de que lo saben”.  Todas pudieron.

 

Efecto rebote

Sucede en casos que  existen  intervenciones que suscitan cambios en problemáticas de los pacientes, de las que no aun se habló, pero que se despejan sin que sepamos cómo ni por qué. Lo llamo trabajo en la trastienda, porque simplemente sucede que se supera de modo inesperado, alguna situación. Y queda en la incógnita los resortes se pusieron en marcha sin que lo percibieramos.

Ana,  Livia, joven líder del barrio. (Situación de abuso?)

Al fin es bastante misterioso lo que puede ponerse en marcha desde lo que logramos hablar, en relación con lo que queda silenciado.

Hay quien describe las fuerzas  que nos permiten operar cambios como empujes y los describe como  Tracciones.

Livia  planteaba: además de la tracción a sangre y de la tracción mecánica, cabe considerar otras que producen cambios: la tracción a bronca y la tracción a culpa, que nos motoriza. Y parece razonable.

 

El humor

Los pacientes son capaces de asociaciones y relatos desopilantes  que dan un registro original de lo vivido.

Eva cuando cuenta el comentario, cuando la ecografía pelviana que le indicaron fue con transductor intravaginal. Cuando la hicieron le comentó al ecografista: “ Si sale tan poco,me hago una por semana, me ponen ese cosito, lo mueven un poco  y no tengo que escuchar pelotudeces…” Ocurrencia bizarra sin duda.

María decía que deseaba que al asumir la presidencia, con la celebración Obama cerrara los aeropuertos, así la madre , que estaba de viaje en N. York se quedaba por allá más tiempo.

Y Cristina iba a proponer que después de las cirugías reconstructivas de la piel del vientre, para reparar tejidos dañados, (le habían extirpado un tumor) se iba a rehacer el pupo, para llevar en él, un topacio.

 

Creatividad

He operado cambios en la actitud hacia las propuestas de algunos pacientes de escribir juntos.

Con Marilina lo desestimé y dije que estaba para otra cosa en su vida. Ella  ha alcanzado niveles de resonancia internacional con sus producciones, en el ámbito de la Filosofía del Derecho..

A Silvia la estimulé para que escribiera sobre sus abuelos. Dije “Por supuesto”cuando pregunté si la ayudaría.Ya me sentía más convocada.

Con Marta pudimos producir un texto.

La  antropóloga que trabajaba en Monumentos funerarios me suscitó tanto interés, que fascinada por lo profesional,  no escuché con debida atención, su principal motivo de consulta.

 

Devoluciones creativas y bizarras

Cristina, al final de un trabajo largo y laboriosos en que derrotó su enfermedad simultáneamente a su reconstrucción subjetiva, me formuló una promesa: si se ganaba la grande me regalaba un Twingo, blanco. No sé por qué Twingo, si se por qué blanco.

Cotina  fantaseaba compartirme un lugar: su amado París, para hacerme conocer los más bellos paisajes.

Gra propuso algo al terminar nuestro trabajo: Cocinar para mi su mejor plato.

María: Ver la hermosa decoración de su departamento. Logrado después de mucho esfuerzo

Marta me propuso: escribir un artículo, sumando saberes.

Cada quién daba de sí en estas promesas, lo que tenía para dar, y he sentido que no podía menos que agradecerlo. Al fin habíamos transitado parte del camino, había influído en sus búsquedas y ellas en las mías. De algún modo estábamos imbricadas, creo que para bien.

 

AL CABO DE LOS AÑOS EL ASOMBRO

 Edades

Con el paso del tiempo, surge otro descubrimiento: Las edades no son lo que eran.

Por empezar, no existen las abuelas como la de Twity, que conformaban el universo de tales, con pelo cano recogido en un rodete. Vestida con batones oscuros y todo el tiempo del mundo para contar cuentos.

No hubo una coincidencia entre la expectativa al recibir a Claudia y su problemática, su tono de voz, su aspecto físico, su arreglo. Todo parecía adolescente y su conflictiva  también. Pero tiene 50 años. ¿Será por la complejidad para crecer?

Estela parece una muchacha deportista, menuda y grácil, tiene 60 años. De no haber mediado su problema orgánico no se hubiera propuesto la consulta.

La mamá  de Agostina me parecía recién salida del secundario. Pero su hija  tiene 18 . No debe serlo entonces.

También desorientan  a los adultos cuestiones como la precocidad en las experiencias de intercambio erótico social en niños y jóvenes. Los  bailes para chicos de 10 a 13 con noviazgo con “piquitos”.

Y Sol de 13 y los mensajes de alto voltaje en su celular y en su correo electrónico, del novio de 17, mensajes  que la intranquilizaron al punto de pedir ayuda.

Así incoherencias entre  mayores que parecen menores por sus planteos y aspecto.  Y por otro lado, niños que cronológicamente al menos, lo son,  con demandas como si fueran mayores y que pareciera que se dan anticipadamente.

 

Rompecabezas

En el transcurso del tiempo, también sucede que se completan piezas en relatos diferentes sobre un mismo hombre: Lila lo describía desde hace años, y Delia  trajo su versión. No son concordantes. Para la primera no era digno de confianza. La segunda le creía sin sombras de duda. No, no supe quien tenía una visión más fiel.

Gabriela si coincidía en el relato de Cecilia, Claudia y Silvia, en el de su sobrina y también en mi propio registro como una persona excepcional. Maestra y pediatra siempre tuvo en claro priorizar a los niños, desde todos los lugares en que desplegó su talento.

 En otro orden de cosas,suele suceder que el segundo relato de un mismo suceso, se abren otras versiones diferentes y hasta contradictorias con la primera. Descripción de la madre (peluquero HIV). De la novia por César: primero idealizada, luego puesta en crítica.

El relato de Ema, diez años después. La muerte de su madre: ¿crimen pasional? ¿delito de narcos? Sólo se puede reconstruir parcialmente. Quedan incógnitas.

 

Paradojas

Supe de una paradoja, en la intervención de una terapeuta. Hace tiempo los padres de Victor consultaron por la preocupación que les creaba enterarse que él ocasionalmente fumaba marihuana.  Años después, el padre, operado de cáncer de pulmón, recibió quimioterapia como tratamiento . Para contrarrestar los efectos indeseable,. supo que podía intentar utilizar marihuana. Y volvieron al mismo espacio (la misma clínica) en donde otro terapeuta estaba investigando los usos terapéuticos del cannabis ( marihuana), en el tratamiento de los síntomas adversos que suelen darse. Y fue ese hijo por el que habían consultado años antes, el que armó los cigarrillos que acercaron el alivio de un padre que debió reconsiderar su posición en esta historia

Cuando atendí a Cristina, amenazada por un diagnóstico y pronóstico sombríos, fue Marisa (una vieja paciente) a la que consulté, pues ella se había  especializado en el trabajo con pacientes terminales y sus familias. Pero, contra todas las expectativas,  Cristina se recuperó y Marisa enfermó y murió. Tuve oportunidad de volver a acompañarla en el último tramo.

Susana, en conflicto de conciencia, por una relación amorosa extra conyugal. Además de traer su preocupación a consulta, hablaba  de  su pesar con otro interlocutor, un  sacerdote, que era muy categórico en la desaprobación de ese vínculo.Todas las veces que ella llevaba su problema, él insistía con que terminara esa relación. Hasta que en una oportunidad, él fue más tolerante y menos condenatorio. Eso la inquietó, suponiendo que él tenía alguna información respecto  del tema: pensó que el otro protagonista de dicha relación habría iniciado otro vínculo. Que el sacerdote lo sabía y por eso el cambio respecto a la censura previa. Dijo que debía hablar con ella, pero por fuera del ámbito del Confesionario. Yo pensé, que el sacerdote se había sentido afectado porque tal vez se produjo en él, una atracción por ella y era lo que debía decirle. Pero lo que en realidad sucedía, es que él se había enamorado, pero de otra persona, y estaba tramitando su dispensa de los votos, para poder disponer de su vida. Y necesitaba blanquearlo con las personas que había asistido.

Otra fue la de un médico,  paciente a su vez con HIV, que encontraba espacio y compañía en un amigo, especialista en salud mental. Lo singular fue que   cuando éste entra en una crisis , con una desestabilización muy grave, aquél se convierte en auxiliar de quien antes lo había sostenido.

Norma y su familia, afrontaba una época difícil en donde debían dejar la casa que habitaban, por terminarse el contrato, y aún no estaba lista la que construían.  En eso estaban cuando el marido reencuentra a la niñera de sus hijas (del primer matrimonio) que debía trasladarse unos meses a otra provincia por el trabajo de su esposo. Ella es la que les cede su vivienda cuando viaja por ese verano. Habían establecido una relación de respeto y afecto el tiempo en que cuidó a sus niños, y sin duda operó en esta  oportunidad.

 

El peso de las noticias

Barreda (múltiple asesino) supo dar lugar a la inquietud de Clide. particularmente sensible a las noticias de violencia, aquel tema le significó particularmente.

Luego del tiempo de femicidios en que se repitieron hechos de mujeres incendiadas por sus compañeros,(iniciada con Vazquez, de Calleros) hubo alguna joven atemorizada por el rumbo que tomaban sus conflictos de pareja ( Mariángeles) .Como si estos hechos de la crónica policial, operaran doblemente: para disparar temores previos y para alertar sobre cuestiones que trascendían lo individual y remitían a una problemática social.

La muerte de famosos también entra en los comentarios de los consultantes . También  las elecciones y sus vaivenes.

Los hechos internacionales como el drama de los  inmigrantes. Se trata de sucesos de lo sociopolítico que nos involucran en determinada forma a todos.

 

Con el paso del tiempo

Se da la oportunidad de conocer el rumbo de historias al cabo de los años, que resultan cuanto menos, sorprendentes.

Susana  tuvo una separación conflictiva. Dejaron de verse por mucho tiempo. en una oportunidad relata que lo encontró en la Estación de Colectivos. Sabía que había enfermado de Alzheimer. El estaba buscando el baño y en medio de su confusión, no lo encontraba. Impaciente y agitado  no daba con el lugar. Ella, compadecida, lo ayudó llevándolo hasta la puerta.

Patricia había llegado con un cuadro de ansiedad y un vínculo de violencia conyugal del que le era muy difícil salir. (Además de la dependencia emocional y económica, la principal amenaza era en relación a los hijos, que él también victimizaba). Años después volvió a consulta y relató que trabajaba, vivía con sus hijos, y había logrado separarse. Visitaba a su ex esposo que estaba internado después que padeciera un ACV invalidante, cuando ellos ya no convivían. Ella sentía que en homenaje a la historia, debía asistirlo. Había superado los sentimientos de rencor y podía acompañarlo, desde otro lugar. Él no pudo hacer ese proceso ni hacer un aprendizaje y seguía en actitud acusatoria y hostil.

Marcela, conmovida por un encuentro amoroso, se planteó en consulta, la continuidad de su matrimonio. Al tiempo, decide interrumpir el vínculo extraconyugal, y apuesta a la continuidad con su esposo. Diez años después vuelve desolada, por la conmoción de saber que él recientemente, tuvo una historia con otra mujer. Se centra en comprender y acompañar la situación desde la experiencia de lo vivido por ella misma.

Todos estos trayectos como cuestiones de la vida cotidiana que surgen si alguien que trabajó mucho tiempo puede historizar lo acaecido.

También,en casos, luego de  balances personales, somos testigos   de una dolorosa resignación, en donde se pone en crisis los trayectos recorridos y los esfuerzos realizados: Silvia dijo:  “Voy a morir sin haber vivido”

 

 Vienen con un cuerpo

Importancia del contacto físico (nunca suficientemente ponderado, pero ...)

Mi profesor de clínica el Dr Eduardo Tepper nos enseñó,  que había una sentencia que planteaba la diferencia entre médicos y psicólogos, en relación a éste tema: “El médico puede tocar, pero no debe sentir. A la inversa, el psicólogo no debe tocar, pero tiene que sentir”.

Y ésto, porque el tema de la corporalidad de terapeuta y paciente era rigurosamente  vigilada, controlada y, en lo posible, excluida en los tratamientos psicológicos que intentábamos. Los contactos físicos circunscriptos al saludo de darse la mano.

Llevó mucho tiempo poder pensar la cuestión con mayor amplitud. No puede negarse y se ha incluído como reclamo perentorio, y ha formado parte de la tarea a abordar en las consultas.

Para ello, es preciso poder considerar los datos referidos a la corporalidad e incluirlos como parte del caudal a atender.

He escuchado sorprendida la gestión de una joven de una cirugía de reducción de los pechos.  Lo notable fue que en su promoción como egresada de odontología, y según tradición en la carrera, ella había sido elegida como “Mis tetas”por ser considerada la  que ameritaba el título, pero para ella esa cirugía era el pasaje a una vida más libre. Antes de la misma me había formulado un pedido bizarro: que si moría en la operación, en el cajón la vistieran con un body blanco, que  insinuara sus bellos nuevos senos. También me sorprendió que tras el éxito de la operación me hiciera ver  sus cicatrices como laureles.

Nancy tras el accidente en que hubo que reconstruir su cara, en varias operaciones, en una consulta, me tomó la mano, la llevó  a la sien,  para que a  través de la piel se puediera palpar uno de los tornillitos de titanio con los que el cirujano fijó parte de los huesos fracturados.

Así, me he visto abruptamente convocada para conocer cuestiones que se salían de lo esperado.

 

Pacientes con organicidad

En consultantes con una patología orgánica relevante, la interpelación a atender las cuestiones del cuerpo, es mayor aún.  Creo que la importancia del contacto, ha podido ser subrayado más tardíamente como recurso ligado a la preservación y recuperación de la salud, y  recién aquilatado en sus posibilidades.

Las terapias complementarias abren nuevas formas, búsquedas en equilibrio entre la improvisación y la necesidad de afianzamiento de recursos seriamente investigados y aplicados con prudencia. (Cotina reiki, Tito masajes)


De experiencias clínicas y el patriarcado


INTRODUCCIÓN

El ejercicio de la reflexión compartida con colegas y amigos sobre temas de la psicología clínica, me ha permitido encarar la preparación de este trabajo, teniendo en cuenta algunas cuestiones. Una inicial,  es que este trabajo de recopilación de reflexiones, lo efectúo sobre la experiencia de escuchar a consultantes, desde el rol de psicóloga, tal es mi título, que obtuve en la Facultad  de Rosario,y  formada predominantemente en escuelas  que transitaron el psicoanálisis freudiano y sus diversas líneas e innovaciones.

Otra de las advertencias previas, es la de  poder despejar las objeciones que pudieran surgir, respecto a la presunta incompatibilidad de saberes, entre las ciencias duras y las humanidades. (La clínica navega entre ambas).  Para ello partiré del criterio de la complementariedad de las ciencias, según criterio de Boaventura de Souza Santos.(1)

Otro tema a considerar es en cuánto, la disposición de los  lectores de ensayos  o asistentes a charlas, se ha modificado hacia una mayor participación en el transcurso del tiempo. Eva Giberti lo refiere, y tiene que ver con una escucha y una atención más activa y una necesidad en los asistentes y/o lectores  de expresar las propias opiniones. (2)

Para quien se decida a entrar en la consideración del tema clínico, será preciso revisar y actualizar  lo ya conocido, pero además es imperioso incluir las nuevas problemáticas.  En los últimos años han surgido temas: cambios en las  pautas de maduración en psicología evolutiva, que deben ser permanentemente ajustadas a los modos de crecimiento de bebés y niños, adolescencias prolongadas, nuevas conformaciones familiares,  ciclo de vida con ancianidades que superan a las de generaciones anteriores, todos asuntos  insoslayables que no encuentran aún respuestas adecuadas.
Ha sido de importancia para mi, el caudal de las resonancias de quienes aportan asociaciones y recuerdos que enriquecen el tema. En cada charla y/o escrito, el tipo de resonancias permite también a quien las recibe, una profundización y ampliación valiosas. Permite también, en una nueva presentación del tema, ajustar las expectativas a las posibilidades reales de comprensión de lo expuesto  y al progreso de la futura  interrogación.

Y esto nos lleva cada vez más pensar en respuestas provisorias, que incluya el respeto a la cuota de misterio  de cada hecho y la condición de verdad parcial, al estilo de pieza de un rompecabezas de cada una de ellas.

Otra interesante posibilidad es la de señalar el aporte de colegas y bibliografía de  autores locales (rosarinos y argentinos) revalorizando los aportes de los mismos.
 
 

NOTAS

1- BOAVENTURA DE SOUZA ANTOS         
Renovar la teoría crítica y reinventar la emancipación social (fragmento)
 
…. Lo que vamos a intentar hacer es un uso contrahegemónico de la ciencia hegemónica. O sea, la posibilidad de que la ciencia entre no como monocultura sino como parte de una ecología más amplia de saberes, donde el saber científico pueda dialogar con el saber laico, con el saber popular, con el saber de los indígenas, con el saber de las poblaciones urbanas marginales, con el saber campesino. Esto no significa que todo vale lo mismo. Lo discutiremos con el tiempo. Estamos en contra de las jerarquías abstractas de conocimientos, de las monoculturas que dicen, por principio, “la ciencia es la única, no hay otros saberes”. Vamos a partir, en esta ecología, de afirmar que lo importante no es ver cómo el conocimiento representa lo real, sino conocer lo que un determinado conocimiento produce en la realidad; la intervención en lo real. Estamos intentando una concepción pragmática del saber. ¿Por qué? Porque es importante saber cuál es el tipo de intervención que el saber produce. No hay duda de que para llevar al hombre o a la mujer a la luna no hay conocimiento mejor que el científico; el problema es que también sabemos hoy que para preservar la biodiversidad, de nada sirve la ciencia moderna. Al contrario, la destruye. Porque lo que ha conservado y mantenido la biodiversidad son los conocimientos indígenas
y campesinos. ¿Es acaso una coincidencia que el 80% de la biodiversidad se encuentre en territorios indígenas? No. Es porque la naturaleza allí es la Pachamama, no es un recurso natural: “es parte de nuestra sociabilidad, es parte de nuestra vida”; es un pensamiento anti-dicotómico. Entonces lo que tengo que evaluar es si se va a la luna, pero también si se preserva la biodiversidad. Si queremos las dos cosas, tenemos que entender que necesitamos de dos tipos de conocimiento y no simplemente de uno de ellos. Es realmente un saber ecológico el que estoy proponiendo.
 
 
2- Página/12   Sábado, 27 de septiembre de 2014
SOCIEDAD › OPINION
De la “charla” al sujeto político  (fragmento)
Eva Giberti

….Habermas y otros se ocuparon de estudiar la historia de los públicos porque era útil para revelar costumbres de las épocas. La experiencia personal enseña que cada vez que una se enfrenta con el público de un ámbito urbano, o de un cordón suburbano o comparte una agrupación tribal, si calcula que quienes asisten sólo pretenden escuchar, se equivoca; lo que estos públicos invitados esperan es que los acompañemos a pronunciar las palabras que coyunturalmente nos han cedido, como un hecho político.
 
Pero no todos los públicos saben que protagonizan un hecho político. Se lo reconoció de ese modo cuando desde los estertores del terrorismo de Estado pudo rehabilitarse la palabra y la gente, aún temerosa, comenzó a juntarse para contarse y contar lo sucedido. Y aunque la palabra “participación” se instaló en el horizonte, todavía estaba tibia y conversada por una minoría esclarecida.
 
Hoy en día también se asiste a estos encuentros para aprender acerca de algunos temas. Pero actualmente el público está formado por sujetos políticos con derechos, cuyas preguntas pretenden abrir un poco más el campo del conocimiento, además dar testimonio de su existencia…
 
 
14 oct. 2019 19:00
 
Hola María del Carmen, es casi un libro lo que escribiste...bah un libro con muchos ítems interesantes y actuales. Como siempre me resulta admirable tu honestidad intelectual para comentar logros y desaciertos...o digamos mejor intervenciones que no están tan en sintonía con los que los pacientes nos plantean en el momento.
 Esa manera de narrar refiriendo siempre a la clínica me resulta magnética como lectora que atraviesa situaciones parecidas. Comparto ese modo de interpelar lo que nos dicen los pacientes y lo que le decimos....siempre estamos atravesados por paradigmas construidos en otro momento histórico y con un alto predominio del modo patriarcal de concebir las relaciones. El diálogo entre colegas, la revisión de lo qué decimos y hacemos son herramientas necesarias para "vernos" en nuestro rol de terapeutas.
Siempre recuerdo que en un grupo de supervisión que coordine durante varios años, en una reunión dónde debatíamos las concepciones del amor con las que habíamos sido formadas como mujeres y como eso nos impregnaba las intervenciones clínicas, una colega muy feminista y la más joven del grupo dijo: "el concepto de amor romántico es un veneno que nos inocularon de chicas para hacernos más dependientes". Te confieso que me resultó muy fuerte la expresión, si bien la charlamos un montón, me quedó dando vueltas durante años en mi cabeza, Creo que llegué a comprenderla, si es que lo hice, varios años después.
Por eso comparto y apoyo este modo tuyo de plantear alternativas de indagación pero también aludir a la provisoriedad de las respuestas. Me gustó mucho  que agregarás cuestiones en relación a los varones, ya que también están en un proceso de deconstrucción y a veces vulnerabilizados por las movidas femeninas actuales.
 Recuerdo un texto de Juan Carlos Volnovich que se llamaba "hombres postmodernos fragilizados" y hacía referencia a toda esta problemática actual de los varones que les costaba ubicarse ante todos los cambios que se producen en las relaciones entre los géneros.
 Te agradezco tu consideración de compartir este texto. Si se me ocurre algo más para decirte te lo escribo. Traté de sintetizar mi parecer lo mejor que pude. Gracias. Un abrazo, seguimos en contacto.
 
Silvina Estrada

 
 
 

La dimensión literaria en la obra de Emilio Rodrigué

Una de las singularidades en los escritos de Emilio Rodrigué, la encontramos en que escribe sus textos (sobre todo los testimoniales) dirigiéndose a un interlocutor con el que conversa, interlocutor junto al cual piensa en voz alta y que varía según los temas y los tiempos.
Eso crea un efecto en el lector. Nos predispone a formar parte de la trama que despliega.
 
El linotipista es un personaje jerarquizado, en tanto lo interpela con indicaciones para dar forma a sus libros.
También aquello a quienes habla, según los casos: su hermano Jack, Manuela, su nieta, Lourdes “la esclava imperial” que formó parte de su vida, su hijo Marcos, Varón, colega y amigo, están allí y con ellos va comentando sus ideas mientras las escribe.
 
Capítulo aparte merecen sus dedicatorias:
 
Las hay festivas, como la de “El Anti-yoyó”:

Dedicamos este libro a Erica y Miguel, pacientes soberbios que prestaron su biografía a la ficción que da realidad a nuestras fantasías.
 
O la de “El libro de las Separaciones”;
 
Dedico este libro al creativo, valiente y un poco histérico psicoanalista argentino que se llama Emilio Rodrigué
 
Serias, como en “Biografía de una comunidad terapéutica” y “El contexto del proceso psicoanalítico”, en donde sus maestros, y maestras son quienes concitan su gratitud: David Rapaport en uno, Marie y Susanne Langer en el otro.
 
Reflexivas como la de “El paciente de las 50.000 horas”,
 
A Marcos, un hijo que deseo como discípulo
A Ariel, un discípulo que pudo ser hijo
 
Enigmáticas como la de “Heroína”:
 
 Belén, muchacha, la vida también es así. (¿Qué quiso decir? ¿Cómo es que era la vida entonces?)
 
 En otros: “La lección de Ondina”, “Ondina Supertramp”, “Un sueño de fin de análisis”, se lee el homenaje a sus cercanos amados
 
La hay sugestivas como en “Gigante por su propia naturaleza”:
 
En el aiyé: Madre Stella
                    Mestre Didi
                    Madre Pinguinho
En el orún:Madre Ondina
                    Padre Julio
 
Amplias como en “Sigmund Freud. El siglo del Psicoanálisis”, en donde  incluye a los argonautas, a sus discípulos –maestros bahianos, a los amigos.
Y a Gracia, su compañera.
 
Singularidad de su escritura
 
Una de las cuestiones interesantes es su planteo en que reconoce:
 
Los académicos escribimos soso (1)
 
El opera el milagro de dar con el tono justo, que sin perder rigor no tiene la pesadez que hace aburrido un escrito.
 
Y es que escribir para Emilio es muchas cosas: dificultad, anhelo, compulsión. disciplina, y lo ineludible del testimonio.
 
Dificultad cuando relata, acerca de su novela “Heroína”, después de la que quedó paralizado un tiempo
 
Fue un parto duro, después tuve psicosis puerperal, como vos.
-¿La sensación de vacío? La placenta de una novela es el cerebro, te quedás con un agujero, sin ideas.(2)
 
Anhelo cuando reflexiona:
 
Anoche circuló otra sospecha. ¿No será que crío en mis pacientes una exigencia para escribir? Puede ser correcto, para mi escribir es indispensable para la psicoprofilaxis cotidiana. ¿Acaso es posible vivir sin escribir? (3)
 
Compulsión cuando confiesa:
         
Yo no soy terrorista en el día a día…pero soy terrorista cuando me pongo a escribir. Soy un “veradicida”. El término veradicidio fue acuñado por una paciente y significa una pulsión radical por lo verídico, decir aunque cueste lo que cueste. (4)
 
Acepta la desconfíanza que suscita su peligrosa incontinencia escritural.
 
También reconoce: 
Escribir es una disciplina para pensar. (5)
 
Y efectivamente, a veces se lo siente reflexionando y dando lugar a que podamos seguir el hilo de dicho pensamiento mientras se despliega en su escritura.
Pero otras veces juega con las palabras como un niño juega con un palo haciendo que es un caballo, una espada o un bastón según los avatares de juego en el que nos incluye.
Ejemplo de ello son los refranes tergiversados que crean un efecto de refinado humor:
 
El absurdo con letra entra, dije en voz alta, dando por iniciado el libro
En casa de palo, cuchillo de herrero
Morir es partir un mucho.
En casa de sabio, cuchillo de Fumanchú.
La veleidad pública es la debilidad privada. En casa de soprano, tapones de cera, la más ingeniosa variante en la moraleja del herrero neurótico. (6)
 
Se puede comenzar de nuevo, plantando una serpiente a prueba de manzanas. (7)
 
Sus frases revulsivas inquietan  formando parte del atractivo que despliega creando  efectos singulares.
 
Nos cuesta recordar, aunque no podemos olvidar.
Habrá pensado alguna vez Fedora que el pene es la lengua de la pelvis? Yo sí.
Todo paraíso tiene que ser ocasionalmente perdido.
Provocativa como  góndola de vidrio.(8)
 
Juega con sus ironías, para provocarnos, sobresaltarnos o hacernos cómplices:
 
Llegábamos a San Nicolás, cuna del tornillo argentino. (9)
Gran ciudad, Río. Siento el asombro del pajuerano en la metrópolis. Uno aquí tiene la sensación del futuro, con los mutantes bajando del morro. (10)
El pueblo inglés  vivió la ocupación argentina de las Falklands, como una humillación, coloso derrotado por un David que come bananas…Pero solo ganamos el primer round. (11)
Toda ciudad, hasta Rosario, tiene su ángel (12).
 
El estilo inclasificable escapa de corsets
 
El lo reconoce y se describe en la tarea de abrir un nuevo camino.
 
La soledad de la meditación creó una disciplina que se refleja en la escritura. (13)
         
Yo cincelo mi vida escribiendo. (14)
 
Escribo peligrosamente,  Mis mejores páginas fueron redactadas con piel de gallina. Solo en el riesgo mi estilo se sustenta.
Una vez más me topé con la dificultad de caracterizar mi producción literaria, ya que no se trata insisto, de una pieza autobiográfica, aunque use rememoraciones como materia prima. A veces pienso que estoy inventando un nuevo género literario en los límites entre ficción y realidad. (15)
 
Y respecto a las cartas a Gracia durante el período en que no puede verla, cuando ella hace su iniciación religiosa:
 
Ahora sucede que no sé dónde las cartas terminan y el libro comienza. Más aún : no se dónde yo termino y la letra comienza. Le estoy dando razón a Lacan cuando dice que el sujeto es un significante para otro significante, sobre todo en este caso donde el significante máximo es el amor en el reinado del Palo Brasil. (16)
 
Su preocupación por dar cuenta por escrito de lo que le va  aconteciendo, me recuerda a la reflexión de Isidoro Blainstein cuando refiere que de no existir la chance de elaborar lo vivido escribiendo, aumentaría el número de asesinos, psicóticos y suicidas.
 
“Da para un cuento” es una de sus frecuentes reflexiones. ante lo que lo sorprende, lo apena o lo divierte.
Usa esa expresión cuando escucha un relato que cierra redondo sobre sí mismo. Por ejemplo el de una dramática  ruptura de un vínculo de Martha.
 
La muerte llega en cualquier parte…este es un sitio como todos para enterrar el amor. Ese es un final como para escribir un cuento…(17)
 
 En la historia de la Mariposa Mustia, una joven apocada llega a sentirse irresistible, a partir del homenaje fraguado por Emilio y sus amigos en una fiesta. Deja de languidecer y cuando la encuentra de nuevo transformada en esplendorosa mujer, es cuando se dice: “esta historia da para un cuento”.
 
Emilio utilizó también esa expresión: “da para un cuento” respecto a mi primera carta, donde le cuento mis vicisitudes en la búsqueda de sus libros.
 
Resonancias
 
Cuenta de sí mismo:
 
Cuando se está bien mal, uno no puede darse el lujo de deprimirse. Ahora sí. “Pobre tipo” me digo, no como queja, siento algo como ternura por ese náufrago...Un luto nómade. (18)
 
Y de pronto lagrimeo apenado por mí: absurdo pero cuantas estaciones quedan por recorrer aún en este peregrinaje al reencuentro de mi padre, cuántos abrazos certeros y tacles al vacío antes de llegar al buen retiro.(19)
 
Emilio comenta que  sus escritos suscitan diversas respuestas:
 
Un amigo me acusa de “yoyoísmo”, “confesionismo” y “exhibicionismo”, lo que  viene a ser crítica pesada. (20)
 
Cuando relata su dificultad  ante la enfermedad, el deterioro y la muerte dice:
 
Y de pronto pienso en Mimí. Reincido en lo que ella no haría: testimoniar lo íntimo. Pero en este caso escribir para mí es darle sentido a una muerte. El método de la crueldad, además, da dividendos, con ese bisturí se traza la línea transferencial que permite sortear los laberintos de la histeria y del olvido. Corro, eso sí el riesgo de suponer que sé adónde voy. Una vez más, sólo sé que no se nada. (21)
 
¿Por qué lo menciono? Porque algunas de sus páginas más conmovedoras se refieren  la muerte de Noune.
Emilio reflexiona sobre la dificultad en asumir esos momentos trágicos y creo, intenta procesarlos en la descripción posterior.
Señala que Dany, el hijo de Noune, pudo tener un acercamiento en los últimos momentos, que a él se le hacía difícil, abrumado de un dolor que lo dejaba impotente.
 
Hay imágenes borradas a fuego. Tiene que ser así.
Cada uno lleva la perrera adentro. ¿Sé realmente cómo son las cosas? Porque siempre se está en bolas y nadie conoce cómo es la primera muerte en propia carne propia.
 
Cada día será como tiene que ser y seamos sinceros, generalmente nacen con doble circular de cordón. (22)
 
Otras páginas relatan la pesadilla del regreso de Bahía con Marcos para encontrarse con que Beatriz, su primera esposa y madre de sus hijos, ya falleció.
 
Y se asombra de la intimidad que puede permitirse Marcos con su madre muerta, “la cabeza en su regazo” que él no se había atrevido a enfrentar, que él había eludido, evitando entrar a la habitación.
 
Sinceridades
 
Sincero, se reconoce  machista y mujeriego.
Recuenta en el balance de su vida la lista de sus cobardías y los escándalos que protagonizó. Y las plasma por escrito. ¿Existe otro escritor que haya llegado a tal nivel de blanqueo de las propias oscuridades? Si lo hay, no lo conozco.
 
Lo más aproximado que encontré, lo escuché de un cirujano, que reflexionando en voz alta y hablando como para sí mismo dijo: -A veces recuerdo los pacientes a mi cargo que murieron. No son muchos, en todos los años de trabajo, serán 30, 35…Pero cuando los imagino a todos juntos, en una montaña de cadáveres, me siento raro, aunque haya hecho lo mejor que pude…                                                                                                                                     
Una disposición permanente, es la que Emilio refiere a seguir aprendiendo: de la vida, de sí mismo, de su quehacer psicoanalítico.
Reconoce con magnífica modestia su aprendizaje de los pacientes y se apropia de expresiones sagaces y reveladoras.
Subraya su ida y vuelta como “maestro que se transforma en alumno” de sus discípulos “los caníbales bahianos”.
 
Su sinceridad se expresa también en reconocer la transformación del “hombre Michelín” de su pasado, en un atleta que llega a ser lector atento del cuerpo de los otros, a partir de las resonancias de los nuevos entrenamientos en su propio cuerpo.
 
Sobre leer y escribir
 
Su introducción a la obra de Lacán es un desafío que sostiene con valentía a costa de sentirse humillado, como intelectual de trayectoria, al empezar como alumno con otros aprendizajes.
 
Años atrás había sido la ruptura con la APA, otra renuncia a una inserción de indudable prestigio, para empezar otros recorridos :
 
Althusser es el campeonísimo del yo yo: de la Vuelta al Mundo con una práctica teórica que es cosa de pasmo. Entonces vos, que solo fuiste al Colegio Nacional, tirás el tuyo como si fuera una vil taba. Althusser es un intelectual cruel; te dice que nadie sabe leer, excepto Marx, y apenas Spinoza que hizo ciertos progresos con “Mamá me ama” y otros textos simples. Entonces a vos, que lees para el carajo, te sacude un calambre intelectual al informarte que se requiere una doble lectura el Capital y que la primera vuelta consiste en leer cuatro tomos, palabra por palabra, línea por línea y en varios idiomas además del alemán pasando, como dice el guacho, por las áridas mesetas de la distribución simple para remontar el majestuoso Iguazú de la plusvalía. Y una vez que has preparado la tierra para esta lectura laboriosa pero ingenua, tenés que empezar de nuevo las obras completas, pescando entre líneas, leyendo los inaudibles susurros y murmullos, en búsqueda de lo que sin decir dice y vos te ponés azul y te comprarías El Tony, (23)
 
A pesar de esto nunca deja de seguir ampliando su mirada.
Acerca de su trayectoria en Psicoanálisis:
 
“Cincuentamil horas psicoanalíticas, cincuentamil horas de cincuenta minutos…Océanos mansos y turbulentos de atención flotante donde a veces sentí la Gran Interpretación en la punta de mi lengua mental, arañando los grandes enigmas del alma. Pero también hice muecas invisibles de impotencia. Hubo ocasiones en que dudaba de todo en general y, en particular, de lo que yo estaba haciendo. (24)
 
¿Existe mayor sencillez y humildad que la que expresa en esta frase? ¿Cómo opera en nosotros el pensar que la inquietud que hemos vivido a la cabecera del diván es compartida y reconocida por un maestro?
 
Hace 10 años me analicé con Freud. Durante los seis años en que escribí su biografía,  Freud, El siglo del psicoanálisis, fui día y noche analizado por él. Gran aventura. Entré en una sintonía envolvente, existencial, retórica, más allá de cualquier simbiosis. Fue un ideal alquímico, lo sé, que me llevó a ser el otro que soy yo. Esa identificación fascinada y fascinante tiene mucho de iniciación, en la que la idea de posesión no está ausente. De una cosa estoy seguro, yo no salí de esa experiencia siendo la misma persona. (25) Correspondencia privada
 
Su idea respecto a escribir es declarada con énfasis:
Otra vez el efecto terapéutico de la escritura es descripto y subrayado como recurso a la salud mental.
Cuenta un secreto cuando escribe;
 
El Anti-yoyo fue un libro básico en mi biblioteca, a partir de ese momento comencé a explorar un estilo intimista, condimentado con crueldad y humor, un estilo autobiográfico en el sentido de que hablo cosas de mi vida, usada como ficción. Entonces mi literatura se vuelve terapéutica, en la medida en que opera como un modo de pensar mi vida y para mi pensar es escribir y escribir es vivir. Los libros que se suceden…siguen acompañando mi historia…es como si hubiera escrito diarios. (26)
 
 
…cuando se raspa el pasado uno no puede escribir toda la verdad, eso es imposible. Si yo escribiera la imposible verdad, la Iglesia Católica colocaría mis libros en el Index, la Iglesia Universal también. Otro tanto ocurriría con el Partido Comunista, la Sociedad Protectora de Animales, las Damas Católicas y la Interpol. Sería un repudio total, la APA tiraría mi fotografía de la sala de la Comisión Directiva. Por eso omito lo crucificable. (27)
 
Su sabiduría en los textos
 
Su interrogación a sí mismo no tiene topes. Llega a formulaciones que son síntesis existenciales, que son precipitados  de toda una vida  conciente de sí misma.
 
La desesperación domada se llama sabiduría. (28)
 
Y otra reflexión en ese tono:
 
-¿Cuál es el secreto de tu serenidad?
Y él contestó:
-Colaborar, incondicionalmente con lo inevitable.
Concuerdo, pero diría que hay que hacerlo lúdica e irónicamente, si es posible. Saber perder la partida perdida.(29)
 
En los últimos años se propone como líder de un movimiento:
 
Hay que crear una literatura senil.
Quizá este libro sea un botón de muestra.
La literatura senil tiene que reflejar la verdad polimorfa del viejo. En ella debe aparecer el viejo verde, el viejo rojo de los grandes amores, el viejo amarillo de los grandes tedios, (30)
 
Lo cierto es que aún no se bien adónde quiero ir cuando propongo una literatura senil. ¿Cuál es la función del viejo? ¿La función de la experiencia olvidada? El anciano sabio no sabe que sabe, olvidó el saber en los meandros y remansos de su arterioesclerosis.
Hay que apagar la mirada para ver, hay que borrar la memoria para recordar, por eso se equivoca feo quien piensa que el anciano regresa a la condición de niño. El lailai es, antes que nada, un orgulloso portador de oráculos y un maximizador de contradicciones. La literatura senil tiene que profundizar la veta profética y extraer alternativas paradojales.
…la literatura senil tiene que tener algo de novela de caballería. El hombre viejo tiene que ser orgulloso y valiente. (31)
 
Y Emilio fue orgulloso y valiente. Su obra tiene mucho de novela de caballería del siglo XX.
Seguir su itinerario implica la aventura de asomarse a una manera de vivir. A una manera de ser. A una manera única de escribir.

María del Carmen Marini- invierno de 2009
 

Ver también: Crónica de San Salvador de Bahía
 

1- Rodrigué Emilio:  El libro de las separaciones  Sudamericana. 2000
2- Rodrigué Emilio y Berlin Martha: “El Anti-yoyó”. Editorial Fundamentos. 1977
3- Rodrigué Emilio y Syra Yahin Lopes: “Un sueño de fin de análisis”Ediciones Nuva Visión. Bs.As., 1991
4- Rodrigué Emilio: “La lección de Ondina Manual (psicoanalítico) de sabiduría” Editorial Fundamentos. Madrid, 1980
5- Rodrigué Emilio: “La lección de Ondina Manual (psicoanalítico) de sabiduría” Editorial Fundamentos. Madrid, 1980
6- Rodrigué Emilio: “La lección de Ondina Manual (psicoanalítico) de sabiduría” Editorial Fundamentos. Madrid, 1980
7- Rodrigué Emilio: “Gigante por su propia naturaleza”. Editorial Sudamericana, 1991
8- Rodrigué Emilio: “La lección de Ondina Manual (psicoanalítico) de sabiduría” Editorial Fundamentos. Madrid, 1980
9- Rodrigué Emilio y Berlin Martha: “El Anti-yoyó”. Editorial Fundamentos. 1977
10- Rodrigué Emilio:  El libro de las separaciones  Sudamericana. 2000
11- Rodrigué Emilio:  El libro de las separaciones  Sudamericana. 2000
12- Rodrigué Emilio y Berlin Martha: “El Anti-yoyó”. Editorial Fundamentos. 1977
13- Rodrigué Emilio: “La lección de Ondina Manual (psicoanalítico) de sabiduría” Editorial Fundamentos. Madrid, 1980
14- Rodrigué Emilio: “Gigante por su propia naturaleza”. Editorial Sudamericana, 1991
15- Rodrigué Emilio: “Gigante por su propia naturaleza”. Editorial Sudamericana, 1991
16- Rodrigué Emilio: “Gigante por su propia naturaleza”. Editorial Sudamericana, 1991
17- Rodrigué Emilio y Berlin Martha: “El Anti-yoyó”. Editorial Fundamentos. 1977
18- Rodrigué Emilio:  El libro de las separaciones  Sudamericana. 2000
19- Rodrigué Emilio y Berlin Martha: “El Anti-yoyó”. Editorial Fundamentos. 1977
20- Rodrigué Emilio:  El libro de las separaciones  Sudamericana. 2000
21- Rodrigué Emilio: “La lección de Ondina Manual (psicoanalítico) de sabiduría” Editorial Fundamentos. Madrid, 1980
22- Rodrigué Emilio y Berlin Martha: “El Anti-yoyó”. Editorial Fundamentos. 1977
23- Rodrigué Emilio y Berlin Martha: “El Anti-yoyó”. Editorial Fundamentos. 1977
24- Rodrigué Emilio:  El libro de las separaciones  Sudamericana. 2000
25- Rodrigué Emilio: Correspondencia privada (gentileza de  Sergio Rodriguez)
26- Rodrigué Emilio:  El libro de las separaciones  Sudamericana. 2000
27- Rodrigué Emilio:  El libro de las separaciones  Sudamericana. 2000
28- Rodrigué Emilio: “La respuesta de Heráclito”. Topía Editorial, 2006
29- Rodrigué Emilio: “La respuesta de Heráclito”. Topía Editorial, 2006
30- Rodrigué Emilio: “Ondina Supertramp”. Editorial Sudamericana, (30)
31- Rodrigué Emilio: “Gigante por su propia naturaleza”. Editorial Sudamericana, 1991